Minnie Mouse, uno de los iconos infantiles más queridos de todos los tiempos, se acaba de ver envuelta en una polémica de lo más desagradable. Y es que Disney ha lanzado, junto con los grandes almacenes Barneys de Nueva York (probablemente los más exclusivos de Estados Unidos), una polémica colección para esta temporada.
La Electric Holiday, que así se llama la colección, ha estilizado hasta el paroxismo las figuras de personajes clásicos de Disney como Daisy y Goofy, adquiriendo una imagen que sugiere poco más o menos que el ideal de talla 0, tan irreal como poco saludable.
¿Qué mensaje le estamos mandando a los niños? Esta nueva Minnie Mouse, delgada como un figurín, con largas piernas, sin curvas y con la cabeza desproporcionadamente grande, nos recuerda a Nicole Richie en sus peores tiempos.
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Mientras que las figuras originales de estos personajes eran regordetas y bajitas, la de la Electric Holiday parece orientada hacia un público mucho más adulto y capaz de distinguir entre la delgadez sana y la que no lo es tanto, algo que un niño dudamos que pueda hacer.
La polémica está servida: la inocente infancia es bombardeada con imágenes de delgadez excesiva, pesos imposibles y una falsa perfección que puede llevar a un adolescente a tener trastornos alimenticios como la anorexia. Parece que Disney no ha aprendido nada de la influencia que tiene sobre los propios niños de su factoría, como Demi Lovato. No olvidemos que la actriz y cantante padecía una bulimia que la mantuvo ingresada durante varios meses en una clínica de rehabilitación.
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La vida de una princesa Disney no es tan fácil... Pero no nos llevemos las manos a la cabeza. ¿A quién va dirigida esta colección? La estilización que han sufrido estos personajes Disney también va acompañada de ropa de firmas como Dolce & Gabbana o Lanvin. Es decir, que su público inmediato no son los niños entre 5 y 13 años que ven el Disney Channel cada día.
Esta campaña ha intentado acercar a figuras tan conocidas por niños y mayores como las de esta factoría al mundo de la moda, de ahí que se les haya dado la misma forma física que tienen los figurines que los diseñadores crean con la ropa de sus colecciones. Aunque no está exclusivamente dirigida al público infantil, sí que se ha cruzado la línea porque ¿quién es fan de Daisy Duck si no los niños? En cualquier caso, la polémica es un tanto desmedida.
Se trata de una campaña temporal y no orientada a los niños. Quizá los padres y todos aquellos que han sido tan críticos en las redes sociales contra esta Electric Collection deberían preocuparse de la imagen que ofrecen a sus hijos las muñecas Barbie o las Bratz. Toda ellas tienen una figura antinatural, desproporcionada y que tampoco incita a llevar tallas coherentes. Pero esto ya es otra historia...




