
Danza clásica (350-400 kcal/h)
El ballet clásico es la base de todas las danzas, pero también resulta la más dura. De todas formas, si quieres ser una Pavlova, puedes intentarlo siempre y cuando hayas practicado anteriormente, con regularidad, gimnasia, aeróbic...
Efectos: corrige defectos físicos (pies planos, rodillas hacia dentro, lesiones de espalda...). Evita malos hábitos posturales, modela los músculos y mejora la flexibilidad y el equilibrio.
Posología: tres horas por semana, como mínimo.
Ideal para... mujeres ágiles y flexibles, que no sobrepasen los 30 años o que hayan realizado otras actividades físicas.
Danzas orientales (300-350 kcal/h)
Los bailes orientales son de los más antiguos del mundo. Además de su componente exótico, tienen un enorme potencial terapéutico, ya que transforman, no sólo la parte física de nuestro cuerpo sino también la emocional.
Efectos: fortaleces la musculatura, en especial la abdominal y pélvica, la de los glúteos y los brazos. Además, corriges malas posturas. Los ejercicios abdominales y pélvicos ayudan al buen funcionamiento de los órganos sexuales, alivian los dolores de la menstruación y la menopausia.
Posología: mínimo dos clases por semana. Ideal para... todas; no importa la edad, ni la condición física.
Latinos (420-450 kcal/h)
Sensuales, provocadores y alegres, son muy fáciles de aprender y levantan la moral a cualquiera. Es ideal para principiantes, ya que no necesitan una preparación previa. La salsa, el merengue, la samba, el chachachá, la bachata... pueden bailarse individualmente o en pareja, pero siempre con mucho ¡asssucar!
Efectos: trabajas intensamente las caderas, la pelvis, las piernas y el tronco. Aprendes a alinear cabeza, tronco, cadera y piernas de forma natural. Sudas mucho y eliminas toxinas. Además, aunque sólo sepas los pasos básicos, puedes lucirte en la disco. Te diviertes y pierdes la timidez.
Posología: con dos clases semanales es bastante, pero tienes que salir a bailar, por lo menos, una vez a la semana.
Ideal para... las amantes de la provocación y de los ritmos sensuales. También para las que estén un poco bajas de ánimo (seguro que se lo levantan) y las que quieran hacer amigos. No importa la edad ni la preparación física; basta la actitud.
Funky, hip-hop, body-jazz (400-500 kcal/h)
Se trata de un completísimo entrenamiento de resistencia, coordinación y fuerza, combinado con la música que más te guste (funky, rap, jazz...). Como se realizan ejercicios aeróbicos, el cuerpo siempre está en movimiento. Se trabaja con el cuello, los hombros, los brazos, las caderas, las piernas, los pies; y realizas saltos, giros, piruetas y, en algunos casos como el hip-hop, se introducen ejercicios gimnásticos y acrobáticos. ¿Te atreves?
Efectos: es un quemagrasas perfecto. Aumenta la resistencia muscular, activa la circulación sanguínea, reduce la frecuencia cardiaca, desarrolla el sentido del ritmo y la coordinación y mejora el equilibrio.
Posología: de dos a tres veces por semana.
Ideal para... las que están dispuestas a trabajar duro y a ‘sudar la camiseta’, las amantes de la música disco, las más jóvenes y las maduritas con muchas ganas de marcha.
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