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    Cinco trucos para evitar los malos olores

    Sudar haciendo deporte o no tener una buena higiene (tanto corporal como bucal) no son los únicos factores que tienen que ver con los malos olores corporales. Determinadas comidas, como los quesos muy curados, los espárragos o los platos muy especiados no solo producen mal aliento, sino que además hacen que el sudor tenga un aroma más fuerte. Hoy te proponemos cinco trucos con los que mantener los malos olores a raya.

    Olvídate de los malos olores con estos sencillos consejos.

    1. Evita secarte con toallas que estén húmedas. No solo es más agradable secarse con una toalla perfectamente seca, sino que además ayuda a prevenir malos olores.

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    La humedad que se acumula en los pliegues de la piel, como por ejemplo bajo el pecho o entre los dedos de los pies, es el perfecto caldo de cultivo para que se desarrollen bacterias y hongos que se mezclan con el sudor, provocando no solo irritaciones sino olores desagradables.

    2. No te cepilles solo los dientes: si quieres tener un aliento fresco, no te olvides de cepillar tan bien la lengua como los dientes. La lengua está recubierta de miles de papilas gustativas que pueden esconder pequeñas partículas de alimento, que, al contacto con  la saliva y el aire producen mal olor. Cepíllate bien la lengua (a ser posible con un dentífrico que contenga dióxido de cloro) tras cada comida, y evitarás la aparición del mal aliento.

    3. Controla el estrés. La transpiración no sucede solo después de hacer deporte o cuando pasas mucho calor: el estrés es uno de los factores que más influyen en la sudoración (por eso, a muchas personas les sudan las palmas de las manos cuando están nerviosas). Es un mecanismo de defensa de nuestro cuerpo para evitar que se sobrecaliente. Así que ya sabes: si quieres prevenir los malos olores, intenta controlarte en los momentos de nervios o tensión.

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    4. Nunca utilices el mismo sujetador varios días seguidos. No es solo una cuestión de higiene: la espalda, las axilas y el pecho (toda la piel en contacto con el sujetador) son zonas predispuestas al exceso de sudoración, haciendo que el sudor se incruste en los tejidos, sobre todo en los sintéticos, provocando mal olor aunque tu piel esté limpia, utilices desodorante o acabes de ducharte. Recuerda cambiarlo todos los días.

    5. La acidez de estómago: los reflujos gástricos provocan mal aliento al subir por el esófago. Para evitar este fenómeno tan molesto como desagradable, limita el consumo de alimentos muy especiados, café, cítricos y alimentos muy grasos, ya que tardan mucho más en digerirse y multiplican las posibilidades de que los ardores suban hacia el esófago.