El elemento que le dará un toque diferente a tu habitación no es otro que el cabecero, una pieza clave para marcar estilo y personalizar el dormitorio de una forma rápida y sencilla.
El cabecero, la pieza estrella del dormitorio. Foto: Gtres.
Hay que recordar que aunque se trata de una pieza decorativa, cumple una doble función. Por un lado, evitar los roces y las manchas en la pared. Por otro, actuar como un respaldo o soporte para la espalda.
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No se puede negar que es un elemento tradicional, pero con el paso del tiempo ha evolucionado en el diseño y acabado. Entre las versiones más utilizadas, destacan cinco:
1. A medida y tapizado. Los cabeceros textiles nunca pasan de moda. Su diseño tradicional aporta calidez al ambiente y puede adaptarse a gran cantidad de tejidos: desde terciopelos, linos, algodones, hasta polipiel o cuero.
Para actualizarlo, se puede optar por tonos encendidos, en lugar de los clásicos tonos tierra, y apostar por remaches 'cañeros' tipo tachuelas. No descartes las nuevas fundas para cabecero lavables a máquina de Ikea.
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2. Un cabecero rústico. De madera, estilo clásico y fácilmente combinable con el resto del mobiliario. ¡Atrévete a restaurar! Puedes recuperar una puerta vieja o restos de algún mueble, solo tendrás que lijar y darle un acabado con cera o una pátina de color marfil con dorado.
3. De obra. Retroiluminado y con repisa. Una hornacina central lo aligera y además sirve para ganar espacio y colocar libros, objetos o empotrar las luces.
4. De piel. Es un material estrella en decoración porque aporta elegancia y distinción. Además, es resistente al paso del tiempo y más fácil de limpiar y de mantener. Los años juegan a su favor porque la piel embellece volviéndose más cómoda y suave. Además, se adapta a la temperatura ambiente: abriga en invierno y refresca en verano.
5. De suelo a techo. Decorar la pared y prescindir del cabecero es la opción más novedosa y actual. El secreto está en sus dimensiones (muy grandes) y en el impacto visual que genera bien sea por el color o los motivos elegidos.
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En este caso, lo mejor es decorar la pared: con murales, papel decorativo, una tela de diseños estampados, vinilos o fotomurales.
