No todo son resorts y playas turquesa. El Caribe tiene mucho más que ofrecer. Por eso Lonely Planet, una de las guías de viaje más respetadas del mundo, ha publicado una lista con las ocho mejores ciudades del la zona. Unas archiconocidas, otras tirando a ignotas. Hay vida más allá de las grandes agencias de turismo con sus packs precongelados.
San Juan (Puerto Rico)
Tiene tantos rincones especiales que los expertos recomiendan estar un mínimo de siete días para visitarla. No se pierdan la fortaleza del Morro, construida en el siglo XVI, ni la excursión por los túneles del Fuerte San Cristóbal. La comida, el paisaje y los bares de salsa o reggaetón garantizan el placer del viajero. Quien busque naturaleza, que pruebe el precioso bosque tropical de El Yunque.
La Habana (Cuba)
No es precisamente una joya escondida, pero adentrarse en las calles de la Habana Vieja sigue siendo como tener un flashback a una película de los años cincuenta, con sus edificios señoriales y coches de época. Se recomienda la Casa de la Música, el Café de las Infusiones y alojamientos restaurados como el Hostal Condes de Villanueva, con sus espectaculares vistas.
Willemstad (Curaçao)
Dos de sus barrios, separados por un canal, recibieron el estatus de Patrominio de la Humanidad de la Unesco (hablamos de la zona centro y del puerto). La ciudad es un híbrido holandés y caribeño, donde destacan hoteles del siglo XIX como el Kura Hulanda. Desde allí se pueden explorar los misterios de la ciudad o bien acercarse a varias playas de ensueño. Tampoco se pierdan la belleza de las plantaciones del parque nacional Christoffel.
Jacmel (Haití)
Puede parecer insensato planear una visita a Haití, un país que todavía se recupera del huracán que lo arrasó en 2010. En todo caso, el turismo sigue subiendo. Parte de la culpa la tiene esta ciudad a cien kilómetros al sur de la capital, Puerto Príncipe. Fue poco afectada por el desastre natural y conserva sus edificios victorianos, preciosa artesanía e impresionantes cascadas, a las que se accede a caballo por unos quince euros. Se recomienda el reconstruido Hotel Florita, una joya de estilo antiguo.
Cockburn (Islas Turcas y Caicos, Reino Unido)
Esta pequeña isla, de tan solo 5.500 habitantes, es la capital de este desconocido archipiélago. Aún se pueden encontrar burro-taxis y los característicos edificios coloniales caribeños pintados de alegres colores pastel. Aquí está señalado el punto donde Cristobal Colón puso por primera vez el pie en el Nuevo Mundo en 1492. Destacan las playas de Pillory y Corktree. Hoteles como el Island House te dejan usar el coche del establecimiento, pero el mejor medio de transporte es la bicicleta.
Santo Domingo (República Dominiciana)
Es una de las ciudades más antiguas del continente, que cuenta con la primera catedral construida en el cono sur, además del primer hospital y monasterio. La catedral fue encargada por el mismísimo Cristobal Colón. Se recomienda la preciosa Plaza España, el bar café El Conde y la liga dominicana de béisbol, donde terminan muchos veteranos de la estadounidense. Para los fiesteros, siempre hay merengue y bachata, dos géneros musicales autóctonos conocidos en todo el mundo.
Roseau (Mancomunidad británica de naciones)
Fue el último territorio del Caribe en ser colonizado, seguramente por ser el más montañoso. Muchos la consideran una especie de anti-Caribe, por la ausencia de resorts de lujo y playas de postal. Precisamente eso es lo que atrae a otro tipo de viajeros. La capital tiene solo 1.500 habitantes, muchos de ellos viviendo en casas tradicionales de piedra y madera. Uno de sus visitantes ilustres es Mick Jagger, voz de los Rolling Stones.
Oranjestad (San Eustaquio, Antillas menores)
Otra isla que pasa por debajo del radar de la mayoría de las agencias de viajes. Tiene solo 3.400 habitantes, pero puede presumir del mérito histórico de ser el primer país extranjero que reconoció a Estados Unidos tras su Guerra de la Independencia. Entre sus atractivos destacan las condiciones para hacer esnórquel, senderismo y la singular arquitectura, desde sinagogas del siglo XVII hasta las ruinas de una iglesia holandesa.



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