Comúnmente, cuando sobreviene la ruptura de la pareja, son ellos los que abandonan el hogar. El padre se va y atrás quedan los hijos y la mujer. ¿Siempre? Aunque se habla poco de ellas, también hay mujeres que salen del nido y dejan a su familia.
Me encuentro un artículo que cuenta varios casos de estas mujeres: por ejemplo, el de Rebecca Bunting, quien abandonó a su marido e hijo hace dos años en Estonia y se mudó a Londres; desde entonces va de visita cuando puede, aunque a veces pasan tres meses sin que pueda visitar a su hijo. Opina que el niño está mejor viviendo así, con su padre y abuela, y siente que ella, estando sola, no le daría una buena crianza al pequeño.
Los prejuicios de la soeciedad.









