Coincidiendo con San Valentín, el 14 de febrero se celebra el Día Europeo de la Salud Sexual, definida por la Organización Mundial de la Salud como "un estado de bienestar físico, emocional, mental y social relacionado con la sexualidad".
En este terreno, una de las principales líneas de actuación está enfocada a combatir las enfermedades de transmisión sexual, de las que cada año hay 448 millones de nuevas infecciones (sífilis, gonorrea, clamidia y tricomoniasis).
En concreto, la sífilis experimentó un aumento de casos de un 16 por ciento en 2010, según se informó con motivo de la presentación de la "Guía de Buena Práctica Clínica en Infecciones de Transmisión Sexual", editada por la OMC en colaboración con el Ministerio de Sanidad, y en cuyo acto el presidente de la OMC, el Dr. Juan José Rodríguez Sendín, alertó de que "los jóvenes no deben bajar la guardia en el uso del preservativo, independientemente de los métodos anticonceptivos que usen porque la prevención es la clave para evitar muchas enfermedades de transmisión sexual".
No se trata sólo de ausencia de enfermedad o de disfunciones, sino que la salud sexual requiere un acercamiento positivo y respetuoso hacia la sexualidad y las relaciones sexuales, así como la posibilidad de experiencias sexuales seguras, libres de coerción, discriminación y violencia.
Para que la salud sexual se logre y se mantengan los derechos sexuales de todas las personas, estos derechos deben ser respetados, protegidos y cumplidos.
La OMS recomienda, en este sentido, un abordaje temprano para el diagnóstico y el tratamiento de las ITS.
Desde el máximo organismo de la salud se insiste en que algunas infecciones de transmisión sexual son asintomáticas, siendo algunas la principal causa prevenible de infertilidad, particularmente en mujeres.
Además, algunas enfermedades como la sífilis temprana no tratada puede causar en mujeres embarazadas la muerte fetal en un 25 por ciento de los casos y el 14 por ciento de las muertes neonatales.
Otra de las infecciones de transmisión sexual más prevalentes es la infección por el virus del papiloma humano (VPH) cuya forma de presentación es una formación verrugosa y que es la responsable de diversas complicaciones como el carcinoma de cérvix y diversos carcinomas genitales. Los hombres y mujeres pueden ser portadores y vehículos de infección.



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