Cada vez retrasamos más la edad para ser madre y nuestro reloj biológico avanza en contra de nuestros deseos. Mientras las posibilidades de quedar embarazada por encima de los 35 años disminuyen, aumenta el riesgo de padecer cáncer de mama. Sin embargo, gracias a la detección precoz de las lesiones tumorales y a los últimos avances médicos, las mujeres diagnosticadas de cáncer de mama pueden quedar embarazadas. Las nuevas técnicas en cirugía conservadora de la mama y los avances en crio-conservación de óvulos para fecundación in vitro abren un amplio abanico de posibilidades a las mujeres jóvenes para ser madres tras un cáncer de mama.
Una espera de tres años para quedar embarazada
El diagnostico del cáncer de mama y su tratamiento pueden influir negativamente en la fertilidad de la mujer. Sin embargo,, ahora ya es posible anticiparse y preservar la fertilidad de la mujer antes de iniciar el tratamiento del cáncer de mama. Algunos ciclos de quimioterapia pueden inducir estados menopáusicos no reversibles en mujeres por encima de 35 años. Pero ahora, las mujeres jóvenes pueden crio-preservar sus óvulos para posibles futuras gestaciones mediante fecundaciones in vitro. Por tanto, haber padecido un cáncer de mama no impide a una mujer, sin embargo, es necesario que espere al menos unos 3 años para poderse quedar embarazada con un mínimo riesgo, tras haber finalizado los tratamientos oncológicos complementarios, y desde que esté libre de enfermedad.
La excepción para ser madre o volver a serlo, la presentan los tumores de suma agresividad biológica porque tienen más posibilidades de recurrencia. En estos casos, se debe prolongar la posibilidad de una gestación. En cambio, cuando la mujer ha padecido un tumor de bajo riesgo de afectación secundaria y está libre de enfermedad, a partir del tercer año se puede quedar embarazada. Está demostrado que la gestación, en estas situaciones, no incrementa el riesgo de recaída ni repercute en el estado de salud de la futura madre. Estas mujeres libres de enfermedad pueden tener incluso dos o tres hijos y alimentarles al pecho, si así lo desean. La lactancia debe ser natural y prolongada al menos durante 3 meses para producir un claro beneficio, tanto a la madre como al recién nacido.
Lactancia tras un cáncer de mama
Las mujeres que han logrado ser madres tras un cáncer de mama también pueden dar de mamar a su bebé durante sus seis primeros meses de vida, según recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS). Está demostrado que esta práctica no agrava su situación, pero estas madres deben pertenecer al grupo de pacientes cuyo grado de afectación secundaria en un futuro sea bajo. Respecto a la prevención, la lactancia materna sólo puede prevenir la aparición del cáncer de mama, cuando ésta se realiza en edades jóvenes.
Sólo cuando se tienen hijos alrededor de los 24 años, y la madre prolonga la lactancia por encima de los tres meses, puede disminuir el porcentaje de riesgo de cáncer. Pero cuando la lactancia se realiza alrededor de los 40 años, ese factor protector disminuye. El motivo es la involución parcial fisológica de la propia lactancia en la glándula, que mejora o previene el riesgo de cáncer de mama. En edades más tempranas, las posibilidades son superiores.
La sexualidad de la mujer después del tratamiento oncológico
La modificación plástica de la mama tras la cirugía y los tratamientos oncológicos asociados pueden afectar a la sexualidad de las mujeres jóvenes. Es posible, hoy día, que el cáncer de mama sea solamente un paréntesis en la vida cotidiana de la mujer, y que pasado un tiempo razonable, pueda desarrollar de nuevo todos sus quehaceres habituales y proyectos de una forma normal, y en especial, su vida personal, aunque desde un primer momento la paciente no debe romper su actividad habitual o la vida de trabajo y familia que realiza normalmente. Su pareja y los psico-oncólogos pueden ayudarla mucho a pensar que este cáncer es algo momentáneo y si ella no modifica mucho su vida, pasado un tiempo, volverá a ser la que era antes.
En la práctica, la cirugía conservadora o la reconstrucción del pecho que se realiza tras la mastectomía (bien inmediata o en diferido), pueden paliar los problemas estéticos. La facilidad de utilización de pelucas o postizos también pueden ayudar a que el problema de la alopecia sea de mínima relevancia. Otro de los avances médicos, que mejora el estado general de la paciente, es el soporte de medicación, que evita las náuseas y los vómitos, es decir, los efectos secundarios de los tratamientos de quimioterapia. Asesoramiento: Doctor Armando Tejerina, especialista en Obstetricia y Ginecología, director del Centro de Patología de la Mama y presidente de la Fundación Tejerina.

