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    Una cocina de 14 m² en rojo y blanco

    Rojo, blanco, acero y toques en madera de abedul decoran esta cocina en una combinación arriesgada que imprime un car&aacut;cter personal.

    Una cocina de 14 m² en rojo y blanco

    Una cocina muy funcional
    Una mesa alta con estructura metálica y ruedas condiciona la distribución del mobiliario. Se trata de un elemento muy versátil por la posibilidad de utilizarla como barra de desayunos o como superficie de trabajo. Es un diseño de Vinçon con la tapa de Formica blanca sobre un tablero multicapa de abedul, a juego con los taburetes.

    Una cocina de 14 m² en rojo y blanco

    Frente de trabajo
    na de las premisas de este proyecto era ubicar dos frigoríficos en la zona de trabajo, de manera que su uso resultara lo más cómodo posible. La solución óptima fue colocarlos juntos, a continuación del fregadero. Sus puertas se abren en sentidos distintos para darles mayor funcionalidad. Frigoríficos, de Liebherr. La lámpara PH 5, diseño de Poul Heningsen, que edita Louis Poulsen, ilumina el office.

    Una cocina de 14 m² en rojo y blanco

    Complementos decorativos
    Pon un toque sofisticado en tus desayunos con un exprimidor de diseño que haga juego con la decoración. Este modelo de la colección Rojo Rubí, de Moulinex (49,99 €), encaja a la perfección. Con el mínimo esfuerzo, tendrás un zumo natural recién exprimido.

    Una cocina de 14 m² en rojo y blanco

    Una distrubición funcional
    En esta vista general de la cocina se aprecia la funcionalidad de la distribución, planificada para que prime la comodidad en el día a día. Los diferentes materiales y colores utilizados en la decoración —Formica roja, Corian blanco, acero y microcemento gris en el suelo— se combinan en marcados contrastes, potenciados por la abundante luz natural.

    Una cocina de 14 m² en rojo y blanco

    Una cocina con contraste
    La encimera blanca, realizada en Corian, se fusiona con la pared. La ausencia de elementos altos —sólo los frigoríficos, que quedan en una zona reservada, exceden la media altura de la pared— concede ligereza al conjunto. La combinación de frentes en rojo con perfiles en un tono madera ponen la nota cálida y rompen con acierto la neutralidad del blanco.

    Una cocina de 14 m² en rojo y blanco

    Soluciones para mantener el orden en la cocina
    Una barra de acero recorre todo el frente de la zona de trabajo. Esta solución, muy ligera visualmente, permite tener en orden y a mano los principales accesorios de cocina. En el módulo inferior se ha integrado el lavavajillas, panelado a juego con los muebles. Grifería, de Supergrif.

    Más información:
    Una cocina blanca con toques turquesa
    Una cocina de estética industrial

     

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