Cuida la cicatriz
Si te han hecho la episiotomía o has sufrido un ligero desgarro, y tienes cicatriz, puedes mejorar su estado y evitar molestias al reiniciar las relaciones.
Cuando se caigan los puntos, dibuja con el dedo círculos alrededor de ella. Así mejoras el riego sanguíneo y evitas la fibrosis.
Gimnasia abdominal hipopresiva
Practícala tras la cuarentena. Se basa en posturas de autoelongación: “Separando los omoplatos hacia afuera, la mujer coge aire, lo suelta y abre las costillas como si quisiera llevarse el estómago hacia arriba”, describe la fisioterapeuta.
Así se produce una activación refleja automática de la musculatura profunda del abdomen y del suelo pélvico, mejorando su tono muscular.
Haz 15 al día: 5 por la mañana, tarde y noche.
Bolas chinas y conos
Son dos bolas unidas por un cordón en cuyo interior hay otra bola más pequeña que se mueve, estimulando la musculatura vaginal.
Una vez introducidas, se han de aguantar por el propio tono muscular.
Al caminar se produce una vibración de baja frecuencia que tonifica la musculatura perineal mejorando la sensibilidad de la vagina y previniendo la incontinencia urinaria.
Se pueden llevar de dos a tres horas a partir del tercer mes del parto, ya que antes suelen caerse por la fragilidad del suelo pélvico.
Si pasado ese tiempo no las retienes, acude a un fisioterapeuta. Los conos tienen la misma función.
Electroterapia
Indicada si debido a un alto grado de hipotonía (falta de tono muscular), no consigues contraer el suelo pélvico.
A través de una sonda vaginal, que emite una onda eléctrica de baja frecuencia, se estimula el músculo. Con dos sesiones semanales de 20 minutos, durante dos meses, es suficiente.
Biofeedback
A través de una sonda vaginal, visualizas en una pantalla cuándo haces una contracción. Si lo haces mal y lo ves, tomas conciencia y puedes modificarlo.
Después serás capaz de reproducir la contracción de forma óptima.
Más información:
Visitas al ginecólogo después de dar a luz.
Controla la caída del pelo durante el postparto.

