Helmut Lang (Viena en 1956) afirma que se vio obligado a meterse en el mundo de la moda tras una larga e infructuosa búsqueda: la de la chaqueta y la camiseta perfectas. Como no las encontró en ninguna tienda, tuvo que diseñarlas él. Fue todo un personaje.
La austeridad y una costura muy cerebral son las mayores características de sus prendas, y pese a que abandonó la moda hace cerca de siete años, su legado sigue vivo sobre la pasarela. Su estilo minimalista, deconstructivo y en ocasiones severo ha creado escuela.
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Con tan solo 23 años abrió su primera tienda en Viena, y en poco tiempo alcanzó la fama en toda Austria por sus diseños elegantes y minimalistas, de corte exquisito y líneas afiladas. Presentó su primera colección en París en 1986, bajo su nombre. Poco después decidió volver a su Viena natal, hasta que en 1997 se mudó a Nueva York.
Su salida del negocio de la moda fue una cuestión de principios: en 1999, Prada compró el 49 por ciento de su empresa. Desde ese momento, Lang empezó a sentirse incómodo con la situación, ya que sentía que no tenía el control creativo de la firma.
Por eso, cinco años después decidió marcharse, y al año siguiente, Prada vendió la marca Helmut Lang, y el nuevo presidente mandó un mensaje al diseñador: “la puerta estará siempre abierta para Lang si decide volver”. Desde que dejó la moda, Lang decidió centrar su talento en el arte, y sus trabajos más recientes exploran las formas abstractas de la escultura y los fundamentos del espacio a través de las limitaciones del cuerpo humano.
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Visionario y adelantado a su tiempo, fue el primer diseñador que decidió lanzarse a internet: en 1998 colgó su desfile en su página web para que cualquier persona pudiera verlo desde cualquier lugar del mundo. En la actualidad, la firma sigue fiel al estilo del diseñador que le dio su nombre.



