La crisis se hizo patente en la moda española, con rostro y nombre, cuando en 2010 el diseñador Elio Bernhayer se vio obligado a cerrar su taller madrileño. Nada importa que hayas vestido a Ava Gardner o lleves más de 60 años en la profesión. Ese año, también finiquitó su firma la mallorquina Carmen March. Y en 2011 fue Amaya Arzuaga la que tuvo que desmantelar su planta de producción en España. Y siguieron cayendo.
Coincidiendo con la pasada edición de la Mercedes-Benz Fashion Week Madrid, le tocó a Adolfo Domínguez, que debido a sus perdidas tuvo que cerrar 46 establecimientos y renunciar a desfilar en la semana de la moda madrileña. Después llegaron los ceses de las tiendas de David Delfín, Ángel Schlesser o Victorio & Lucchino. De hecho, este verano los modistos sevillanos anunciaron despidos y una restructuración empresarial para poder hacer frente a las dificultades financieras que atraviesan. Parece que el modelo de negocio reinante hasta ahora está agotado.
Aunque aún hay valientes como los gemelos Iñaki y Aitor Muñoz, responsables de la marca Alianto, que el pasado julio abrieron su primera tienda propia en Madrid manteniendo también su local de Barcelona, la tendencia es otra. La de cerrar tiendas físicas y abrir stores online. Una fórmula que esta semana alababa Delfín: “Tener una tienda online tiene muchas menos complicaciones que un negocio físico y hace que tu ropa pueda llegar a lugares como Singapur o Canadá”.
Ahora los creadores se sirven de internet y las redes sociales para estar en contacto con el cliente y la realidad de la calle. Todo es menos encorsetado. Y surgen iniciativas como la plataforma Único and Cool que desde la última edición de la MBFWM vende online las colecciones completas de muchos de los diseñadores que protagonizan la semana de la moda madrileña. ‘The unexpected front row’ es un proyecto pionero en España que acerca al público las prendas y complementos que ven en la pasarela. Schlesser, Roberto Torreta, Ion Fiz, David Delfín, Devota&Lomba o Ágatha Ruíz de la Prada ofrecen sus modelos, que en muchos de los casos no llegan a ponerse a la venta.
La compra se realiza bajo pedido, la entrega puede tardar entre uno y tres meses (aunque aseguran que siempre será antes de que la colección esté en las tiendas) y los precios oscilan entre los 100 y los 3.000 euros.


