
Es evidente que los niños y las niñas tienen intereses diferentes: mientras ellas disfrutan reproduciendo situaciones de la vida cotidiana, ellos prefieren participar en actividades que requieren gran actividad física (la testosterona, la hormona masculina por excelencia, es la que les “obliga” a moverse tanto).
Ritmos distintos
También sabemos que el desarrollo de las regiones cerebrales de los niños es más lento que en las niñas, lo que no significa que ellas sean más inteligentes, sino que ambos evolucionan a ritmos distintos. Estas diferencias condicionan, en parte, el comportamiento de los pequeños.
Observamos diferencias de sexo...
- En el lenguaje. Las niñas tienen más facilidad para la comprensión y la fluidez verbal. También interpretan mejor los componentes no verbales del lenguaje (tono, gestos...).
- En la capacidad matemática. A los niños les es más sencillo el razonamiento aritmético y el manejo de las relaciones espaciales y a las niñas, el cálculo numérico.
- En la coordinación. Ellos son más ágiles y rápidos en actividades que requieren fuerza y movimientos amplios.
- En la destreza manual. Ellas dominan antes la motricidad fina. Por eso se les dan mejor las manualidades y aprenden antes a ponerse y quitarse la ropa y a atarse los zapatos.
- En la memoria. Las niñas retienen enseguida (canciones, direcciones...) y tienen más memoria a largo plazo que los niños de su misma edad.
La influencia social
Por lo general se espera que los niños sean más activos y competitivos y que las niñas sean más tranquilas y cooperadoras, y según estas expectativas se les trata de una u otra manera. Sin embargo, no todos los niños y niñas atienden a los mismos patrones de conducta. Por eso el trato hacia cada uno debe ajustarse a sus necesidades particulares.
Los pequeños deben aprender que cada persona es diferente y que las cosas que pueden o no pueden hacer están en función de sus características personales y no de su sexo. Y esto lo comprenden sobre todo a través de la experiencia cotidiana, es decir, viendo cómo sus progenitores realizan diferentes tareas y participan en distintas experiencias.
Estímulos buenos para niños y niñas
Independientemente de su sexo, para estimular el desarrollo y la inteligencia de los pequeños de 5 años debemos...
- Conversar mucho con ellos, animarles a inventarse cuentos y enseñarles adivinanzas, canciones, poesías, trabalenguas...
- Jugar al dominó, a las cartas y a los juegos de emparejar y de reunir familias, para que aprendan a organizar categorías.
- Animarles a hacer contrucciones de bloques y puzzles.
- Jugar al pilla-pilla, a balancearnos, a caminar a la pata coja...
- Incitarles a realizar actividades manuales: recortar, modelar, dibujar...
- Pedirles que recuerden la lista de la compra, nuestro número de teléfono y dirección, las fechas de cumpleaños...
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