Las recomendaciones nutricionales para combatir y tratar la deshidratación son las siguientes:
- Beber de siete a ocho vasos diarios de agua, aproximadamente unos 2 litros.
- Incrementar la ingesta de alimentos líquidos como sopas, gazpachos, zumos, leche, infusiones, helados de hielo…etc.
- Vigilar que los niños y los ancianos tomen estos líquidos sobre todo si están solos o enfermos.
- Para reponer sales minerales es conveniente beber bebidas isotónicas.
- Es conveniente tomar los líquidos a temperatura adecuada, sin que estén excesivamente fríos y repartir su ingesta a lo largo del día.
- Hay que realizar un reparto correcto de nutrientes. La distribución adecuada es: el 50-55% del volumen energético total de hidratos de carbono, el 30-35% de lípidos y el 12-15% de proteínas.
- Hay que aumentar el consumo de frutas especialmente aquellas más acuosas como la sandía, el melón, la piña, las peras de agua…
- Hay que incrementar el consumo de verduras en general, priorizando las crudas en forma de ensalada, sopas frías, gazpacho, zumos de tomate o zanahoria…
- Hay que evitar las comidas copiosas. Es preferible aumentar el número de tomas a unas 5 ó 6 diarias disminuyendo su volumen.
- Es conveniente evitar o en todo caso reducir el consumo de alimentos muy condimentados y elaborados como salsas, fritos, rebozados…Es preferible el empleo de técnicas culinarias sencillas como hervidos, asados, plancha, vapor…
- Si hay cuadros de diarrea, fiebre o empleo de dieuréticos se debe vigilar especialmente porque se pueden favorecer los cuadros de deshidratación.
Además de las recomendaciones nutricionales hay que intentar, cuando el calor sea intenso:
- Usar ropa ligera y de color claro.
- Aplicarse protección solar alta.
- Evitar las actividades en horarios de altas temperaturas.
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