Los animales despiertan una gran curiosidad en los niños. Con ellos pueden aprender valores como la paciencia, la constancia, la lealtad... Y también conocimientos básicos sobre la vida y la muerte, la higiene, la alimentación...
Pero, eso sí, para evitar problemas, el contacto entre ellos siempre debe estar supervisado por un adulto que enseñe al peque a relacionarse con el animal y se asegure de que ninguno de los dos sufre lesiones.
Beneficios físicos
A los 4 años la capacidad de comunicación de los niños mejora mucho y ya son capaces de reconocer las emociones en los otros. Además, son más hábiles con las manos y se vuelven más cuidadosos y autónomos.
Por eso es una buena edad para comprarles una mascota viva. Ésta les aporta una infinidad de ventajas que mejoran su desarrollo.
A nivel físico, los niños que tienen una mascota suelen ser más activos, algo que ayuda a combatir el sedentarismo y la obesidad y que mejora su psicomotricidad. Además, el contacto con el animal reduce el riesgo de aparición de alergias, ya que fortalece el sistema inmunológico.
Y también psicológicos
En el aspecto psicológico, hay estudios que confirman que acariciar a un animal reduce el estrés, pues favorece la regulación del ritmo cardiaco y de la tensión arterial. A ello se suma que su presencia distrae, lo que disminuye el riesgo de enfermedades psicosomáticas como dolores de tripa, alteraciones alimentarias...
La mascota también mejora el bienestar emocional del niño: el amor incondicional que le ofrece supone un gran apoyo para él, le aporta seguridad, le hace más empático y le invita a desarrollar su sociabilidad.
Y no hay duda de que tener un animalito le enseña a ser responsable. Aún es pronto para que pueda encargarse de todos los cuidados de su mascota, pero puede participar en ellos dándole de comer y de beber, jugando con ella, bañándola...
Su colaboración en estas tareas y el desarrollo de sentimientos positivos hacia el animal refuerzan la autoestima y la autoconfianza del pequeño.
No es un juguete, sino un ser con sentimientos
Antes de decidir qué animal vais a regalar a vuestro hijo, pensad tanto en sus necesidades (alimentación, baño, paseos, visitas al veterinario...) como en las características de vuestra casa (¿es grande?, ¿tiene terraza?) y en vuestra economía.
El compromiso que vais a adquirir puede prolongarse durante mucho tiempo (más de 15 años en el caso de perros y gatos) y debéis estar preparados para asumirlo, puesto que vuestro hijo aún es muy pequeño para encargarse de su mascota sin vuestra ayuda.
Acudir a un refugio de animales y convivir con uno en acogida durante una temporada puede ser la forma ideal de empezar a entrenarle en la tarea de tener una mascota.
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