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    Te desmontamos 10 mitos sexuales para que no te embarguen los remordimientos

    Te desmontamos 10 mitos sexuales para que no te embarguen los remordimientos

    A veces creemos saberlo todo sobre las mujeres, pero siempre se esconden un as bajo la manga, sobre todo en cuanto a eróticos menesteres. Olvidemos las convicciones populares, los tiempos han cambiado y lo que pensamos que a priori puede no gustarles o resultarles desagradable puede resultar que se una de sus últimas fantasías sexuales.

    Por ello, desmontamos 10 mitos sobre la sexualidad de las mujeres para actualizarnos un poco más en este terreno, desarmar todo aquello que hasta ahora nos habían dicho que no era como tal y disfrutar de nuevos placeres carnales. ¿Les gusta dominarnos? ¿Qué nuevos usos tiene la viagra? ¿Es cierto que ellas también se masturban?

    1. Los caballeros las prefieren jóvenes

    Hoy se diría que es, más bien, todo lo contrario. Muchos chicos jóvenes prefieren mujeres maduritas que tengan experiencia, solera y... dinero. Hoy, gracias a los avances de la medicina y la cirugía estética, la vida sexual femenina no termina con la menopausia: Sharon Stone (54 años) sigue siendo una sex symbol.

     

    2. Tener la regla es la mejor excusa para no ayuntar

    La menstruación, que antes espantaba al machote más aguerrido, es hoy un fetiche más. La productora brasileña de porno MFX tiene una serie dedicada a lesbianas en plena menstruación, y a la mayoría de los hombres ya no les asusta. En condiciones normales, la regla no contagia enfermedades raras, ni virus, ni el tifus. Y no sabe mal...

    3. La viagra es cosa de ancianos

    Hoy en día, tanto el viagra como las demás marcas de pastillas contra la disfunción eréctil son usadas en juergas juveniles como estimulante paralelo a la cocaína, el MDMA y otras sustancias excitantes. ¿El objetivo? Colocarse bien y poder pasar las horas muertas copulando sin parar. También se usan en fiestas sexuales, clubes de intercambio y bares de alterne.

    4. La penetración ha de ser vaginal

    La revolución sexual y el olvido de la procreación como fin último de una relación heterosexual han propiciado la hegemonía de nuevas costumbres lúbricas. En cabeza está, por supuesto, el sexo oral: la felación y el cunilingus reinan en el país de Eros. También están en auge el sexo mamario, el fetichismo de pies, la penetración de sobaco, el fistfucking y otros inventos.

    5. Tu novia ha de ser de tu misma religión, raza y clase

    La mezcla de razas que nos ha traído el nuevo siglo ha propiciado un aumento en el número de parejas mixtas (españoles y españolas con extranjeros y extranjeras). Ver por la calle a un hombre de raza negra con una señora española afortunadamente ya no provoca ni giros de cabeza ni chascarrillos.

    6. El sexo anal duele

    No sólo no duele, sino que puede ser muy placentero. Hoy en día, las mujeres tienen más predisposición ante estas prácticas contra natura, no sólo por los avances en materia social y sexológica, sino porque disponen de mil y un artefactos y lubricantes para amoldar y lubricar. Así las cosas, incluso muchos hombres (heterosexuales) han abierto esa puerta prohibida a sus señoras mediante el uso de distintos artefactos.

    7. El fetichismo es cosa de raros

    Con decir que hasta Ana Rosa es fetichista (de zapatos y pies, según dicen)... Hoy el fetish está a la orden del día, gracias a programas de sexo catódico, revistas de divulgación sexual o especializadas. Con tanta información, ¿quién no tiene hoy en día un par de esposas, unos zapatos con tacón de acero o una máscara de cuero en su mesilla? No veo a nadie que levante la mano, así que pasamos palabra.

    8. Está mal visto que una mujer aborde a un hombre o que lleve la voz cantante en amteria sexual

    Este falso mito sexual tiene sus raíces en la cultura, la educación y la biología (el macho, activo, conquista y da; mientras que la hembra, pasiva, se deja seducir y recibe). Hoy no hace falta irse a Suecia para que una chica te pida sexo sin conocerte de nada.

    En el pub de la esquina, a las cuatro de la mañana, ya verás cómo (si no eres el hombre elefante) no pasa mucho tiempo antes de que te suba por la banda una leona.

    En la cama pasa tres cuartos de lo mismo: muchas mujeres prefieren ponerse encima para controlar el orgasmo, llevar ellas el ritmo del mete-saca. Y hasta dominar al hombre, atarlo a la cama, ponerle medias de fulana... y hacer de él un pandero.

    9. Sólo se masturban las ninfómanas

    Las estadísticas mienten. Es obvio que si le preguntas a una chica si se masturba, te dirá que no... y luego irá corriendo a su casa a contradecirse. Hoy en día, la mujer ha recuperado su sexualidad, la ha domado, se ha hecho con su clítoris y con su punto G.

    ¿Cómo no se va a masturbar? Lo que ocurre es que no lo cuenta porque aún se siente culpable, debido a cruces sociales y familiares. En cualquier caso, la mujer no es en ese aspecto como el hombre. Ellas pasan del porno y optan por la fantasía, construyendo ensoñaciones romántico-morbosas para acariciarse pensando en futbolístas apolíneos o en su compañero de trabajo. Pero sí: lo hacen.

    10. La pornografía es un vicio solitario, marginal y sórdido, limitado a cabinas de sex shop, a salas X y a malolientes habitaciones de onanistas

    Es cierto que, muchas veces, la pornografía es un bálsamo para corazones solitarios. Pero el mito del gueto porno es tan falso como la idea de que te pueden salir pelos en las palmas de las manos por masturbarte.

    Hoy por hoy, el cine para adultos es una industria, las estrellas porno son celebrities y el onanista ya no tiene que esconderse: puede ver sus DVD X en casa, con sonido Dolby Digital 5.1, sentado en su sofá de diseño y bien acompañado por su novia o sus amigotes.

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