A favor de la toalla con forma de elefante

La sección de viajes de la web de CNN se ha atrevido con un reportaje muy particular. Se trata de señalar qué tipo de extras aprecian y cuáles molestan en los hoteles de lujo. Sorprendentemente, uno de los que sale mejor parados son las toallas en forma de cisne o elefante que las limpiadoras dejan encima de la cama. "Es genial que las toallas vuelvan a ser mimadas después de años acusándolas de provocar el cambio climático. Esas pegatinas del baño que te piden que las reutilices son solo estrategias de la dirección para ahorrar costes", afirman.



Los objetivos de sus dardos envenenados son muchos. El primero, los botones que te llevan las maletas desde recepción. Este es su razonamiento: "Cuando llegamos al hall de cualquier hotel, hemos cargado nuestras maletas desde casa a través de kilómetros en los aeropuertos. No parece justo que alguien reciba propina por subirlas en un carrito los últimos treinta metros". 

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Otra manía comprensible es la música de ambiente de los hoteles. "Casi todos usan un jazz blando insufrible, cada vez más omnipresente debido a los altavoces en los pasillos. Parece la técnica de un interrogatorio donde quisieran doblar tu voluntad", lamentan. Otro negativo merecen las "bebidas de bienvenida", que "solo contribuyen al caos mental y empeorar el jet lag". Proponen cambiarla por café, agua o té.

Dicho esto, el mayor palo se lo lleva la calidad de la recepción wi-fi, casi siempre mucho más baja de lo que cabría esperar. "Deberíamos quejarnos a la dirección con la misma rabia que si se nos redujeran o cortaran el suministro de agua".

Aparte del origami con las toallas, otra cosa que celebran son los servicios de recogida en el aeropuerto. Especialmente cuando los conductores llevan un cartelito con el nombre del cliente. "Los baños de aerpuerto son tan malos que deseamos llegar cuanto antes al destino. Una cara amiga te ayuda a combatir la desorientación, aunque hayan deletreado mal tu apellido".

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Destacan también como apreciable los bombones en la almohada por la noche, una forma dulce de desear buenas noches. "En el fondo, en los hoteles, todos nos comportamos un poco como niños en un día de excursión". Finalmente, derrochan entusiasmo ante los hoteles que ofrecen palitos de pan gratuitos en comidas y cenas. Tras un día de intensa actividad, te sientas en la mesa derrengado, sin paciencia para decidir y esperar el primer plato. Este truco para entretener el hambre es una cuestión de humanidad". ¿Les convencen sus argumentos?