10 falsos mitos en la mesa

No tienen ningún fundamento científico, pero se propagan con rapidez por el boca a boca. Lo peor de estos mitos es que pueden influir, para mal, en nuestros hábitos alimentarios.

10 falsos mitos en la mesa

La mayoría están asociados al firme propósito de adelgazar. Sin embargo, atiborrarse de artículos light o productos integrales, quedarse sin cenar o comer menos sólo un día a la semana ni es saludable ni nos ayuda a perder grasa. Con el asesoramiento de dos nutricionistas, el Dr. Manuel Jiménez Ucero, autor de la exitosa Dieta Flash (Planeta), y la Dra. Victoria Galarza Rubio, coordinadora del informe Falsos mitos sobre la alimentación de la CECU (Confederación de Consumidores y Usuarios), desvelamos las falacias de los más extendidos. Toma buena nota y sigue sus consejos para mantenerte sana y controlar tu peso.

1. Saltarse la cena adelgaza
Por la noche la insulina está alta por el estrés, la falta de ejercicio y los largos períodos sin comer, y si no cenamos subirá todavía más y almacenará grasas. Además, saltarse una comida provoca ansiedad y la necesidad de devorar en la siguiente ingesta. Y algo más: nuestro metabolismo también quema calorías duran te la digestión, por eso se aconseja comer poco, pero varias veces al día (cinco o seis), aunque sí es importante que las cenas sean muy ligeras.

2. Las vitaminas engordan
Tanto las vitaminas como los minerales son nutrientes que no aportan calorías. Lo que pasa es que al producir un mejor estado de salud pueden abrir el apetito, pero no existe una relación directa con el aumento de peso. Es más, se aconseja su administración en regímenes proteinados para evitar su déficit. Pero con una dieta variada las necesidades nutricionales se encuentran cubiertas.

3. Esatr un día a dieta adelgaza
El objetivo de un régimen es eliminar grasa, pero cuando es muy restrictivo y provoca una rápida pérdida de peso lo hace a expensas del agua corporal, no del tejido adiposo. Esto se debe a que la grasa requiere tiempo para movilizarse y desaparecer, lo que se consigue con un cambio en el estilo de vida y los hábitos alimentarios. Básicamente, consumir menos calorías y realizar ejercicio de forma habitual. Además, estos planes, al ser demasiado hipocalóricos, producen pronto un efecto rebote.

4. Picar entre horas engorda
Consumir alimentos entre comidas no tiene por qué engordar, siempre y cuando se elijan los adecuados y se tomen en las cantidades justas: un puñadito de nueces, un lácteo desnatado, una pieza de fruta, una reba nada de pan tostado integral con queso fresco o una loncha de pavo o pollo... Aunque lo idóneo es incluir el picoteo dentro de las cinco ingestas diarias que hay que hacer para evitar los picos de insulina, que son los que más nos engordan.

5. Las frutas ácidas engordan
Los cítricos contienen menos azúcares que otras frutas, pero ninguna hace bajar de peso. Al contrario, si se toman después de una comida copiosa suman sus azúcares de absorción rápida y favorecen la transformación de estos en grasa. Sin embargo, si se ingieren antes tienen un efecto saciante y ayudan a controlar el apetito. Y son buenos tentempiés.

6. Algunos alimentos curan
No existe ninguno que pueda hacer desaparecer una enfermedad, pero el consumo de forma continuada de alimentos funcionales (aquellos a los que se les añaden componentes biológicamente activos) sí puede ayudar a reducir los síntomas de algunos trastornos (por ejemplo, el colesterol alto). Aunque se deben incluir en una dieta equilibrada y no esperar ningún efecto a corto plazo.

7. Los carbohidratos engordan
Este grupo de alimentos son los que más energía aportan y a la vez menos calorías por unidad de peso (4 kcal/g). Por eso deberían constituir el 55% del aporte energético diario. Ahora bien, si su índice glucémico es alto se elevan los niveles de azúcar en sangre y el excedente se transforma en grasa de reserva. Por lo que, para controlar el peso, conviene dar preferencia a los productos de bajo valor glucémico y reducir los que lo tienen alto, como miel, zumos, pan blanco, dulces, frutas y alcohol.

8. El agua en la comida engorda
Beber más de un vaso de agua durante las comidas baja la acidez del estómago y hace que la digestión se ralentice. Aunque no engorda, sí es cierto que solidifica las grasas ingeridas y como consecuencia la asimilación de los alimentos es más pausada y difícil. Algo a tener en cuenta es que si se toma antes de comer, el agua puede producir sensación de saciedad. Y no debemos olvidar que hay que consumir entre 1,5 y 2 litros diarios para estar bien hidratada.

9. Lo light y lo integral adelgazan
Los productos light tienen aproximadamente un 30% menos de calorías que los normales, por lo tanto son útiles en dietas de adelgazamiento, siempre que se tomen en la cantidad justa, pero no adelgazan por sí mismos. De hecho, algunos son muy calóricos por su propia naturaleza aun en su versión ligera, por ejemplo la mayonesa, la margarina, las patatas fritas y el paté. En cuanto a los productos integrales, ayudan a mantener un buen ritmo intestinal y además tienen un mayor efecto saciante, pero su aporte energético no varía respecto a su equivalente refinado.

10. Los aditivos son cancerígenos
Los alimentos envasados contienen ciertas sustancias que sirven para conservarlos durante largos periodos de tiempo. En las etiquetas aparecen detalladas con números que van precedidos de la letra E. Esto significa que están permitidas en la Unión Europea, para lo que han tenido que pasar por una serie de controles científicos que nos aseguran que son inofensivas para nuestra salud.

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