Ansiedad: qué hacer

Afecta a jóvenes y adultos pero los datos reflejan que, a partir de los 50 años –y en mujeres–, se duplican los casos de este mal.

Ansiedad: qué hacer

Las causas que provocan la ansiedad y el nerviosismo habría que buscarlas en la sociología, y quizá una de las más importantes sea que las mujeres de esa edad se han convertido en cuidadoras de dos generaciones (sus padres y sus hijos), a lo que hay que añadir la imposibilidad real de conciliar la vida familiar con la laboral. Sin embargo, los especialistas creen que esa situación no durará mucho tiempo, ya que las circunstancias están cambiando y las mujeres jóvenes de hoy ya no adquieren el compromiso de sus madres.

El cambio en el estilo de vida hará que la incidencia de estos problemas sea la misma en los dos sexos. Pero eso es el futuro. Por ahora, la situación es ésta: en las mujeres de 50 años se duplican los casos de ansiedad. Son datos que se mostraron en el último congreso de Ansiedad y Trastornos Comórbidos, en cuyas sesiones se puso de manifiesto que la ansiedad –que puede afectar hasta a un 20% de la población– influye de muy distinta manera en hombres, mujeres, jóvenes, adultos y mayores.

Adolescentes y adultos
En la juventud, un comportamiento agresivo –que suele ser frecuente– puede enmascarar un trastorno de ansiedad. Y en muchas ocasiones también late la ansiedad en conductas como el consumo de tóxicos o el fracaso escolar. Por otro lado, en los adultos, la ansiedad está generada en su mayoría por problemas de estrés laboral, situaciones económicas desfavorables o de desestructuración familiar. En los hombres, esta patología también se asocia a inconvenientes en la función sexual.

Los mayores
El caso de los mayores es distinto. Muchos de los procesos de ansiedad se deben a las deficiencias que la propia edad provoca; es decir, la decadencia física, el deterioro mental y la frecuente mirada depresiva. Como señala el Dr. Ros, coordinador del citado congreso: “En pacientes de la tercera edad, la aparición del miedo a la discapacidad, la muerte o el abandono conlleva la generación de este tipo de trastornos, a lo que se le suman importantes alteraciones del sueño en, al menos, un 35% de los casos”.

Cuando el tratamiento no funciona
El problema más serio es que casi la mitad de los pacientes no responde a los tratamientos, sobre todo cuando se trata de cuadros complejos de ansiedad unidos a trastornos de la personalidad o factores ambientales adversos. Por eso se están desarrollando varios estudios que permitan predecir la aceptación de cada paciente al tratamiento según su perfil genético.

Así, con un simple test, los psiquiatras pueden saber si el paciente es sensible al tratamiento y, por lo tanto, si va a funcionar. En este sentido, puede decirse que España es un país pionero en la utilización de los análisis genéticos en el campo de la psiquiatría. Aunque su implantación aún es escasa, se va avanzando. También se investiga para encontrar marcadores biológicos que puedan predecir el riesgo de padecer enfermedades psiquiátricas.

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