Atención, peligro: Facebook en verano

Atención, peligro: Facebook en verano

Basta con remontarse a los clásicos para encontrarnos con diversas teorías sobre la frontera entre lo público, lo privado y Facebook. Los presocráticos eran partidarios de no establecer límites entre ellas y de que las empresas, el Estado, la CIA, la NASA y el Senado Galáctico se hiciesen con todos tus datos privados. Aristóteles, sin embargo, afirmaba en su 'Ética a Eudemo' que: "El wifi en la Academia va muy mal y la app para el móvil no se me carga. Entre eso, y las fotos en las que fui etiquetado en cueros con el himatión en la cabeza , estoy en contra de Facebook. Por cierto, ¿Algún ingeniero sabe cómo puedo darme de baja?".

Tomás de Aquino, revisó la corriente aristotélica y añadió que "Dios todo lo ve, y esos estados que ponéis pueden llevaros a deambular eternamente por el averno". Los debates sobre las bondades y maldades de Facebook son, por tanto, prehistóricos. Sin entrar en esas eternas porfías, queremos detenernos en los malos hábitos que el homo zuckerbergis adquiere en la red, especialmente cuando la intensidad calórica exterior aumenta y llega el momento de las vacaciones. 

1. Pies: Pies en la arena, con el mar y el oleaje de fondo; pies chapoteando en la piscina; pies formando un círculo con más pies. Muchos pies. Ojo, sabemos que vais a la playa y a la piscina. Es verano. También sabemos que estáis de vacaciones ya que habéis hecho la cuenta atrás desde hace un mes. El boom fetichista del pie inunda Facebook en todas sus vertientes. Hasta el punto de llegar a conocer la fisonomía de tu compañero de pupitre de 1º de la ESO a la perfección. "No, definitivamente ese no es el pie de Daniel Estepa, que su dedo anular es más grande que el gordo". Ahora te hacen ese comentario y ni te extrañas. Dices "Ya, tienes razón. No es su pie". 

2. Comida: Publicar comida en las redes sociales es un fenómeno popular y hasta normal. Pero para actualizaciones constantes están las plataformas de fotografía, los blogs de comida o los power points que te envía tu tía Conchi con "recetas refrescantes". Si vas a publicar lo último que desayunaste, comiste o cenaste, intenta que sea algo innovador, especial, divertido y no un café con hielo y una magdalena bajo el altamente sorprendente comentario "Aquí, desayunando fuerte para empezar el día J". 

 3. El diario: Esto es, la necesidad de documentar de forma excitante todo lo que has hecho durante el día:

"Saliendo de casa para ver Batman" (a 4.500 ladrones les gusta esto)
"A punto de entrar en el cine para ver Batman, ganazas"
"Ya en la butaca del cine, BATMAN HERE WE GO"
"La película me está encantando J"
"GUAU, ¡Me ha encantado Batman!"

O detalles triviales como que ha subido el precio de las naranjas en el LIDL, que se te ha atascado un pelo en el lavabo o que hace calor (Madre mía, es verano). 

 4. La vida en pareja: Imaginaos al rey Tamba de Benarés, que en el siglo VI a.C llegó a tener 16.000 concubinas, actualizando constantemente su estado sentimental en Facebook. (Tamba ha cambiado su estado a "en relación con Lana y 1.100 mujeres más") . Por favor, no cambiéis vuestro estado con cada discusión estival. Que, por el contrario, estás atravesando esa fase de mariposas estomacales tampoco es necesario que lo demuestres cada día en su tablón. La expresión pública y constante de vuestros sentimientos puede llegar a incomodar. "¡Te quiero mucho cari. Han sido las mejores vacaciones de mi vida. Especialmente esa noche jiji. Ya sabes…". Díselo con flores. Díselo con un whatsapp. Díselo en privado. 

5. Fotos de viajes: Pueden tener un gran vigor creativo, pueden ser evocadoras, cálidas, documentales o pueden ser un verdadero coñazo. 100 fotos de tu viaje a Antequera delante de cada rotonda. 150 fotos en Roma delante de cada piedra. 450 fotos en Londres delante de cada ardilla. 1500 fotos en Nueva York delante de cada señor con una gorra de los Yankees. 

6. El muro de las lamentaciones: Facebook no es Jerusalén. Y no la mejor plataforma para exponer tus pesares. A un "Menudo día de mierda" le seguirán mensajes superfluos del estilo: "Sea lo que sea, ánimo", "¿Qué te pasa?", ":-(". Nada que vaya a mejorar tu ánimo. Igual te viene mejor una conversación con una cerveza bien fresca o un capítulo de 'Modern Family'. Suelen funcionar. 

7. El alcohol. Movimientos coribánticos, poses desequilibradas, copas sobre tu camiseta, gafas de sol que se iluminan, fiestas en Ibiza, Pocholo, Guti, las Grecas, Massiel, Julio Alberto, balcones, alemanes. Que igual a tu madre no le gustan demasiado esas fotografías. Existe la opción: "Quitar etiqueta". Aunque, bueno, en Facebook casi siempre es demasiado tarde.

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