Biotherm, la belleza del fondo del mar

A principios de los años 50 una joven cosmetóloga visionaria y autodidacta, Jeanine Marissal, fue la primera en desafiar los conocimientos en tratamiento para presentar un nuevo enfoque en belleza: considerar la piel como un órgano complejo con sus propias necesidades.

Doce años antes, un doctor de un balneario francés, en Molitg-les-Bains, había descubierto el secreto de los manantiales del balneario: una sustancia que se materializaba en la superficie del agua y que picó su curiosidad. Era el plancton termal, con características muy similares a las de la piel humana, un filón que tiempo después se convertiría en el ingrediente estrella de todos los productos de Biotherm.

Campaña de Biotherm, 1952.

En 1952 el doctor y la cosmetóloga se conocieron, y cayeron en la cuenta del increíble potencial del plancton termal como ingrediente para tratamientos de belleza. Así nació Biotherm, una de las firmas líderes en tratamiento, tanto para mujeres como para hombres.

Jeanine Marissal, que formulaba y probaba todos los productos en persona, creó en primer lugar una crema multiusos, La Crème Triple Usage, un tratamiento para nutrir la piel durante los cambios de estación, Biotherm Cure, y una crema de manos protectora e hidratante, Bio-Main.

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Tres años después el New York Times escribiría: “El plancton termal se usa para ayudar a la belleza”.

Así comenzó toda una historia de innovación y tecnología para el cuidado de la piel, que daría como resultado muchos hitos en el sector de la belleza.

Jeanine Marissal.

En 1964, Biotherm presentó los primeros cosméticos reductores del mundo, en 1972 el primer producto solar antiarrugas, 1973, su Lait Corporel, que sigue siendo el producto de hidratación más vendido, y en 1985, la primera gama de tratamientos para hombre.

En 1970, el gigante cosmético L’Oréal compró Biotherm, y la firma abrió su nueva sede central en Mónaco, dirigida por Jeanine Marissal. A la inauguración  de la firma acudió la mismísima Grace Kelly.