Con derecho a roce

El tabaco, motivo de ruptura

Indagar en el comportamiento de los fumadores ha sido el objetivo fundamental de la encuesta 'Understanding Extreme Smoking Behaviours'.

Según este trabajo, la influencia del tabaquismo sobre las relaciones personales, familiares y sociales es tal que el 25 por ciento de los encuestados confiesa haber roto una relación sentimental por no querer abandonar el tabaco, el 14 por ciento reconoce haber mentido a familiares y amigos en lo referente a su adicción al tabaco, y un 12 por ciento asegura haber evitado encontrarse con familiares y amigos en un momento determinado porque sabía que no iba a poder fumar.

Prometer cosas que después no pueden cumplirse genera enfrentamientos y decepción

Renunciar incluso a dormir a cambio de conseguir un cigarro, puesto que el 36 por ciento de los encuestados procedentes de España ha abandonado alguna vez su hogar por la noche para comprar cigarrillos, permanecer en la calle cuando llueve o nieva y no respetar la regulación actual y fumar en zonas reservadas para no fumadores son otras respuestas que revelan comportamientos sorprendentes de los fumadores.

En cuanto a la influencia en las relaciones de pareja, otra encuesta realizada por el portal de contactos PARSHIP.es pone de manifiesto que el tabaco es un gran obstáculo a la hora de empezar una relación, ya que el 40 por ciento rechazaría a una pareja por el hecho de ser fumadora.

Más discusiones y peor sexo

Sin duda, el tabaco provoca situaciones de conflicto frecuentes en la pareja. Sobre todo, cuando uno fuma y el otro no. Frases como: "¡Qué asco! Es como besar a un cenicero", "Estás hecho un asco,  ¿cuándo lo vas a dejar?" o "Hazlo por mí" minan la moral del fumador y crispan los nervios de la pareja que piensa que no le toman en serio.

Cuando la pareja es poco tolerante con este hábito, la tensión va en aumento y poco a poco el fumador se ve relegado al ostracismo hasta el punto de que acaba escondiéndose para fumar e incluso compra las cajetillas a hurtadillas.

Algunas personas no soportan la sensación de besar a un fumador.

Los problemas se agravan cuando la dependencia nos lleva, como reconoce el 15 por ciento de los encuestados, a mentir a amigos y familiares sobre nuestro nivel de adicción.

Además, el tabaquismo también tiene un impacto negativo en la vida sexual de la pareja no sólo porque disminuye el deseo en la pareja (el olor que impregna al cabello y a la ropa puede provocar rechazo) sino porque, según los especialistas, el riesgo de sufrir impotencia aumenta hasta un 50 por ciento en los hombres de entre 30 y 40 años que fuman.

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"La nicotina produce espasmos en los vasos sanguíneos, durante media hora por cada cigarrillo fumado", explica el sexólogo Adrián Sapetti. "Si hacemos las cuentas, vemos que una persona que fuma un paquete al día tiene, todo el tiempo, sus arterias contraídas, lo cual no es precisamente una ayuda para las arterias peneanas, que necesitan dilatarse para lograr la erección".

Así que aunque aún persiste la imagen de seductor acompañado del cigarrillo, el problema viene después ya que durante la erección, el flujo sanguíneo va hacia el pene y se genera una compresión en las venas que impide que la sangre vuelva a drenar.

El cigarrillo altera significativamente este mecanismo y, también, provoca que menos sangre fluya hacia la cavidad peneana, dado que su camino queda bloqueado por depósitos de grasa en las paredes de las arterias (la arteriosclerosis, una de cuyas causas es el tabaquismo).

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Pero el efecto dañino del cigarrillo a la sexualidad no termina con la erección sino que va mucho más allá. También reduce la cantidad y la calidad del semen que se eyacula, lo que afecta la fertilidad masculina y de la pareja.

Incluso hay estudios que indican que las células espermáticas que contienen el cromosoma Y (el que determina el sexo masculino) son más vulnerables a las toxinas del cigarrillo. Por tanto, las parejas que fuman tienen más bebés niñas que varones.

Además, el número de espermatozoides en el semen de hombres fumadores es menor que en los no fumadores, y contiene mayor proporción de espermatozoides con malformaciones.

En mujeres fumadoras: las posibilidades de concebir caen de un 10 a un 40 por ciento por ciclo; el embarazo tienen mayores complicaciones (sangrado, mayores probabilidades de embarazo ectópico y abortos espontáneos); los bebés de madres fumadoras (pasivas o activas) tienen menor peso al nacer, lo que implica un mayor riesgo de enfermedades durante la infancia.

Por otro lado, el consumo crónico de nicotina provoca dependencia, hipertensión, aumento del colesterol, anginas de pecho, infartos, insuficiencia respiratoria, bronquitis y enfisema pulmonar, entre otros.