Con derecho a roce

Odio que me llame ‘churri’

A muchos les da grima y a otros les gusta que les dediquen todo tipo de apelativos cariñosos. Y tú, ¿cómo  llamas habitualmente a tu pareja?

Los apelativos cariñosos constituyen un elemento importante en todas las relaciones amorosas. Son el "polo positivo" de las formas de tratamiento. De hecho, las parejas jóvenes no se llaman por su nombre sino que inventan nuevas denominaciones para dirigirse a los seres queridos, basadas en el nombre propio o inspiradas por otro tipo de asociación.

Cada pareja tiene su propio código de comunicación para diferenciarse del resto.

Para ellos: Juanma, Ricky, Javi… Para ellas: Patri, Lauri, Mari, Ali… Vamos, que el nombre propio tiende a desaparecer y en su lugar se emplean otros más íntimos según el grado de confianza y el tipo de relación.

Como norma general, y según un estudio realizado entre universitarios, las mujeres prefieren llamar a sus parejas mediante el apelativo cariñoso. Los hombres, por su parte, alternan el apelativo cariñoso con el nombre propio indistintamente.

Ellos llaman a sus novias princesa, vida, amor, cielo, reina, preciosa, churri, peque… Mientras que ellas prefieren utilizar vocablos personalizados en un 49 por ciento de los casos, en lugar de fórmulas consagradas como los hombres.

Por otro lado, hay que tener en cuenta que se suele utilizar un sistema diferente según el lugar de interacción y la gente que nos rodea. Pues no es lo mismo estar solos o en pleno momento de pasión, que acompañados por la familia o los amigos.

Por ejemplo, ellas suelen decantarse por el apodo que, en la mayor parte de los casos, procede de su grupo de amigos. Estos son rápidamente asimilados por las novias, que desean integrarse en el ambiente de su pareja en las mismas condiciones de camaradería.

[Relacioando: Pistas para saber que le gustas]

Del cari al morenazo

Cari o cariño y nene se llevan la palma, pero también son frecuentes expresiones como mi vida, mi amor, guapi, corazón, cielo, cosita

Aunque la realidad es que cuanto más jóvenes son los miembros de la pareja estos apelativos les resultan "desfasados, pastelosos o cursis" y optan por otros más actuales y desenfadados haciendo referencia al físico o las aptitudes en la cama como fiera, loba, chulazo, macizote, buenorro, cuerpo, tía buena, etc.

Incluso utilizan otras expresiones que, aunque parecen un insulto, encierran una actitud afectuosa. El efecto se consigue a través de la ironía y la intencionalidad. Por ejemplo: gordi, fea, petarda, atontado o enano.

A ti, ¿cuál es el que más te gusta? ¿Y el que más odias?