La consulta del Dr. Marín

Los nervios en el estómago: el síndrome del intestino

El síndrome de colon irritable representa el 30-40 por ciento de las consultas realizadas en Atención Primaria por dolor abdominal crónico. Y hasta un 25 por ciento de las consultas realizadas a los gastroenterólogos. Por esta razón, te ayudamos a conocer más acerca de este dolor.

¿Tan frecuente es? Su prevalencia (proporción de personas que padecen este cuadro) está situada entre un 10 y un 20 por ciento del total de la población. Son más frecuentes los casos entre las mujeres (afecta alrededor de una de cada 5 mujeres) por uno de cada diez hombres. En los casos de los varones suelen ser personas jóvenes, dado que la edad de aparición, en especial en las mujeres, es entre la tercera y la quinta década de la vida.

¿Qué nota la persona? Sobre todo, dolor abdominal, acompañado de variaciones en el hábito deposicional, sin que exista una enfermedad estructural o motora que lo justifique.

También han de ser descartadas infecciones o enfermedades metabólicas localizadas a ese nivel; si bien, en ambos casos, son entidades que ya suelen dar otros síntomas aparte.

¿Cuáles son las entidades más importantes a descartar? En especial, las enfermedades inflamatorias intestinales (Crohn y Colitis ulcerosa), las infecciones por bacterias o bien por parásitos (infestaciones) a nivel intestinal, la enfermedad inflamatoria pélvica (conjunto de entidades de carácter inflamatorio, que afecta a las diversas estructuras ginecológicas (trompas, útero, fondo de saco de Douglas, ovarios…) y la intolerancia a la lactosa.

¿Cómo se diagnostica un Síndrome de colon irritable? Pese a que se trata de una enfermedad que en la mayoría de casos se diagnostica tras haber descartado causas más preocupantes de diarrea crónica, lo cierto es que tiene sus propios criterios diagnósticos: los denominados Criterios de Roma. Y conviene no olvidarlos, de cara a no etiquetar como Síndrome de colon irritable entidades que no lo son y que podrían beneficiarse de un tratamiento eficaz.

Tratamiento y abordaje del síndrome del intestino irritable

- Dado que es una entidad que empeora claramente en épocas de más estrés, una buena manera de comenzar a abordarla es tratando los trastornos psicológicos que pudieran existir.

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Y aquí, tenemos para todos los gustos: Psicoterapia o bien fármacos (antidepresivos, si se trata de un cuadro de larga evolución, y ansiolíticos si lo que nos generó estrés durará pocos días). También resultan tremendamente eficaces las denominadas técnicas de relajación

- Para los síntomas abdominales, que son los que caracterizan clínicamente esta enfermedad, podemos recurrir a:

Las denominadas medidas higiénicas: Entre las cuales destacan evitar el tabaco, las xantinas (tes y cafés), alcohol, sobrepeso y consumo de fibra. A la hora de comer, hemos de seguir una serie de recomendaciones: Comer despacio, masticando lentamente y de forma repetida; evitar alimentos desencadenantes de la crisis (los que ya hayan dado lugar a los mismos síntomas en ocasiones anteriores); y evitar alimentos flatulentos y bebidas con gas.

- Para los síntomas de estreñimiento, son recomendables:

-La realización de ejercicio físico de forma regular.
-Una dieta rica en fibra.
-Agentes formadores de masa fecal: Metilcelulosa, cutículas, mucílago del plantago ovata y preparados de psyllium. Se administran por vía oral, 2-6 cucharaditas al día.
-Laxantes osmóticos de acción lenta: lactulosa o lactitol.
-Procinéticos: No existe evidencia que tengan efectos beneficiosos.

-Y si lo que predomina es la diarrea:

-El pilar básico de tratamiento en este caso es la dieta; principalmente suprimir lácteos de forma temporal.
-El reposo intestinal también puede ayudar (dieta blanda, basada en arroz, zanahoria, patata, manzana, plátano, jamón York…)
-Y entre los medicamentos, un clásico es la loperamida: a la dosis mínima eficaz, previniendo el estreñimiento.
-Más novedosos son los llamados antagonistas del receptor 5-HT (tegaserod y alosetrón): Producen una mejoría global y de algunos síntomas, si bien el estreñimiento se presenta como un efecto adverso frecuente.