La consulta del Dr. Marín

¿Tienen alguna eficacia las cremas antiinflamatorias?

Cuando una persona se aplica una crema antiinflamatoria en una zona en la que presenta dolor, la intención es doble:

1. Limitar el efecto a la zona dolorida, acumulando y concentrando la crema solo en la zona a tratar. Con ello, se evitaría la aparición de efectos secundarios (úlceras, insuficiencia renal, problemas de tensión, por ejemplo) por la toma de antiinflamatorios por vía oral.
2. Conseguir, con la menor dosis posible, el máximo efecto en una zona concreta.

Pero, ¿realmente se consiguen ambos objetivos? ¿Es la vía tópica la mejor manera de aplicar un antiinflamatorio cuando nos duele un músculo o una articulación?

El peligro de los antiinflamatorios por vía oral

Conocidos, y cada vez más tenidos en cuenta, son los efectos secundarios de los antiinflamatorios administrados por vía oral . Es por ello que su administración debería limitarse a los casos en que no se consigue tratar el dolor con otros analgésicos. Y siempre (esto es muy importante) durante el menor tiempo posible.

La administración tópica: Una posible solución

Los defensores de las cremas antiinflamatorias basan su defensa en varias ideas. Vamos a repasarlas:

1. Las cremas no se absorben, ni pasan a la circulación sanguínea; por lo que no producen los efectos secundarios arriba indicados.

Falso. Las cremas y los geles se absorben en una baja proporción: Según algunos estudios realizados al respecto, la absorción de estos medicamentos tópicos es inferior al 25% del total aplicado; una cantidad muy inferior a si el medicamento se administra por vía oral. Como vemos, sin embargo, esta absorción no es nula; por lo que no están exentos de los efectos secundarios debidos al paso de los antiinflamatorios a la sangre.

2. Se puede limitar el efecto a la zona dolorida.

Falso. Ya hemos visto que existe cierta absorción sanguínea. De hecho, existen varios estudios que demuestran que la aplicación tópica de un antiinflamatorio para un dolor articular (rodilla, en este caso) generaba la misma concentración de medicamentos en ambas rodillas; por lo que se deduce que, lejos de entrar directamente a la rodilla afectada, el medicamento se distribuyó por la sangre, y llegó a la articulación mediante la misma.

3. El excipiente utilizado es el correcto.

Falso. La mayoría de medicamentos antiinflamatorios tópicos están "montados" en gel. Y, entre los posibles excipientes existentes en el mercado, el gel es uno de los que se absorben y traspasan las distintas capas de la piel en menor grado. Mejor, a este respecto, la utilización de pomadas o cremas (curiosamente, los laboratorios apenas las utilizan). Que un antiinflamatorio pretenda, traspasando la piel, entrar en una articulación concreta, evitando su paso a la circulación general, es misión imposible. Y para muestra, un botón: Un estudio comparó la cantidad de ibuprofeno existente en una articulación tras la administración oral y tópica. La administración oral conseguía entre 20 y 70 veces mayor concentración que cuando el medicamento se administraba tópicamente.

Nuestras recomendaciones son…

En la mayoría de las ocasiones, el efecto analgésico conseguido por la aplicación de un gel se debe más a su temperatura y su consistencia que al producto que lleva. Para conseguir un efecto similar recomendamos aplicar crema hidratante siguiendo esta máxima:
- Para las contracturas musculares (cervicalgias o lumbalgias, por ejemplo), calentar la crema hidratante antes de aplicarla.
- Para el resto de inflamaciones (tendinitis, dolor articular…) enfriar la crema hidratante antes de su aplicación.

En los casos de artrosis, existen otras muchas cosas que podemos hacer. Así evitaremos la necesidad de analgésicos diarios.

Escrito por Dr. Francisco Marín.