El turista accidental

Así serán los asientos de avión del futuro

¿Te imaginas que los asientos de clase turista fueran tan cómodos como los de Business? Un diseño innovador puede hacer posible este sueño de muchos viajeros frecuentes. Hablamos de un prototipo que permite reclinar la butaca sin que moleste a quien ocupe la plaza de atrás. Además, la idea es implantarlos sin que suponga un aumento del precio de los billetes.

AirGo

El hallazgo se llama AirGo, por similitud fonética con la palabra ergo, abreviatura de ergonómico. Su inventor es Alireza Yaghoubi, un estudiante de ingeniería de Malasia que participó en el concurso internacional James Dyson Award, compitiendo con talentos de otros dieciocho países.

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En realidad, el texto donde explica su descubrimiento afirma que los asientos del prototipo AirGo "tienen un 128% más de espacio eficiente que los actuales de Primera Clase". Un lujo que pronto puede estar al alcance de millones de viajeros.

No resulta complicado adivinar cómo nace la idea. A Yaghoubi se le encendió la bombilla tras un infernal viaje de ocho horas en clase turista para ver a su familia. La regla que se puso para paliar esta tortura es que el espacio de un pasajero nunca pudiera ser invadido por el de otro.

Así, ni el asiento reclinado, ni la bandejita de la comida se entrometerán en el área del vecino. Estos nuevos asientos ocupan un 16% más de espacio, concretamente un metro, pero apenas modifican la estructura del avión. ¿Estaremos ante el fin del temido y extendido "síndrome de la clase turista"?

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Su primera estrategia fue cambiar los abultados cojines de los asientos por nylon. "Así se vuelven más baratos, duraderos y cómodos, además de mucho más delgados", afirma. El principal problema es el metro extra que ocupa cada asiento que obligaría a las aerolíneas a reducir en un 16% la capacidad de pasajeros del avión.

AirGo, los asientos de avión del futuro.

"Mi propuesta es que eso se compense con mayores servicios. Al tener pantallas de televisión más grandes, se pueden ofrecer más productos de todo tipo, paliando la pérdida de ingresos por billete", remata Alireza. Por ejemplo, las compañías pueden ofertar por un euro servicios de vídeo llamadas tipo Skype, que no interfieren con los instrumentos de navegación.

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Otra posibilidad es que un sponsor pague las pérdidas de cada vuelo a cambio de que los pasajeros tengan que ver un anuncio en las pantallas. El jurado del premio no tuvo dudas en que la cosa puede funcionar. ¿Qué os parece el invento de Alireza?