El turista accidental

Los extras más excéntricos

El turismo es uno de los mercados más competidos del mundo. Se supone que los hoteles deberían reducir al máximo sus gastos, pero los establecimientos de lujo siguen manteniendo servicios delirantes por su valor de diferenciación y reclamo promocional. Los suplementos "Ocho Leguas" y "ABC Viajes" han publicado un puñado de ejemplos. Escogemos los seis más divertidos:


Pulidor de monedas

El hotel Westin San Francis de San Francisco (Estados Unidos) cuenta con un responsable de pulir monedas. El trabajo se inauguró en 1935 cuando el director del establecimiento de cuatro estrellas notó que los guantes blancos de sus clientes de alta alcurnia se ensuciaban con tan ingrata tarea. Conservar la costumbre en la era de las tarjetas de crédito revela un esnobismo supremo.

Mayordomo del bronceado

El Ritz-Carlton de South Beach (Miami) ha creado este trabajo insólito. Su labor es despachar productos para ponerse moreno y además untarlos en los brazos y espalda de los clientes. Con los índices de paro que hay en España, el estado debería subvencionar uno en cada hotel con tumbonas.

Calentador de camas

El Holiday Inn Kensington Forum de Londres ofrece este popular servicio. El mecanismo es más complicado de lo que podemos imaginar: el empleado se embute en un traje térmico que aumenta la temperatura de las camas, sin necesidad de que su piel entre en contacto con las sábanas.  Se trata de evitar a los huéspedes la triste frialdad de esas noches en que toca dormir solo.

Espantamonos

En el resort Amanbagh de la India hay una persona encargada de ahuyentar a los monos usando un tirachinas. Así no molestan a los clientes, ni les roban la comida. El hotel Rambagh Palace de Jaipur (India también) cuenta con un extra que parece un primo hermano: el responsable de espantar palomas.¿Para cuándo un sirviente capaz de exterminar moscas?

Ingeniero de cocos

El Ritz-Carlton de Saint Thomas (Islas Vírgenes) dispone de un ingeniero de cocos, cuyo cometido es vigilar que estos frutos no caigan en la cabeza de ningún ricachón. Le hubiera venido bien a Keith Richards, guitarra de los Rolling Stones, que en el año 2006 se subió sin vigilancia al cocotero de un hotel en Fiji y sufrió una caída que le llevó al quirófano.

El maestro de los patos

El cometido de este honrado trabajador es devolver constantemente los patos a la fuente del hotel. A bote pronto, parece sencillo, pero también le toca limpiar el fondo de sus excrementos. El horario tampoco es reducido: se curra de once de la mañana hasta las siete de la tarde. El Hotel Peabody de Orlando (Miami, Estados Unidos) explota esta excentricidad como reclamo publicitario.