¿A quién admiran los jóvenes de hoy y por qué?

Los modelos sociales de los jóvenes han cambiado con respecto ya no solo a sus padres, sino a los que estaban vigentes hace, por ejemplo, solo una década. Mientras que los chicos y chicas que ahora rondan la treintena tenían por objeto de culto en su adolescencia a cantantes, actores o deportistas a los que admiraban por sus habilidades y su físico (tampoco es cuestión de engañarse), los chavales de hoy en día son fans de gente salida de realities cuyo único mérito es ese, el haber salido en televisión y estas ‘buenos’.

Kim Kardasian

Cristina Sánchez, profesora de Sociología de la Universidad de Girona, está de acuerdo en que la tendencia es esta, pero puntualiza que no se puede hablar de “la mayoría” de los jóvenes, sino más bien de “una gran parte”. Es solo un matiz, pero importante. No todos los jóvenes son iguales, como no lo son los adultos, los niños y ningún colectivo. Que exista una tendencia no quiere decir que esta sea generalizable a todo el mundo.
 
Sánchez explica que los “modelos en los que los jóvenes se fijan a la hora de admirar e imitar” salen de este tipo de personajes de la televisión que habitualmente no cuentan con un talento específico. Simplemente son famosos por participar en un reality, ya sea este encerrarse en una casa, buscar pareja en televisión o cualquier otra variedad de lo mismo. ¿La razón? “Porque ven que triunfan”, afirma tajantemente Sánchez. “Se convierten en tertulianos, les cambia la vida, triunfan rápido, sin un trabajo duro, sin estudiar”, y sobre todo, ganan mucho dinero. Sin embargo, se trata de “un triunfo efímero”. ¿Qué pasará cuando tengan 50 años?, se pregunta esta socióloga. Una pregunta que los jóvenes no se hacen porque no se les ha inculcado esa cultura del esfuerzo que asimilaron sus padres. Para gran parte de los chavales de hoy en día triunfar significa tener éxito en “el sentido económico y de la fama”.

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En el panorama nacional los casos más clamorosos de esta tendencia son los llamados ‘tronistas’ de Mujeres y Hombres y Viceversa y los concursantes de programas como Gran Hermano. Lo que admiran los jóvenes de ellos no son sus cualidades personales o un talento específico, sino su fama, su belleza y su facilidad para ganar dinero. En el panorama internacional existen casos como por ejemplo los de Paris Hilton o Kim Kardashian. Precisamente sobre esta última hablaba  la doctora Helen Wright en el Daily Telegraph. Según explicaba la directora de la escuela para chicas St Mary’s Calne, el hecho de que un personaje como Kardashian sea elegida la mujer más caliente del mundo no es más que otro mensaje de una larga lista que contribuye a inculcar a los jóvenes que lo que importa es más el físico que la personalidad. Algo sobre lo que Wright alerta que está pasando desde hace ya tiempo. No es nuevo.

No hay culpables, sino circunstancias

Cuando los modelos sociales cambiar de una manera tan clamorosa para peor o mejor, lo más común es buscar culpables. Pero Cristina Sánchez señala que los sociólogos no son de esta opinión. “No hay culpas, hay circunstancias. Todos los agentes socializantes lo han permitido. Medios de comunicación, familia, escuela, valores  e ideología”. Una de las razones por la que gran parte de los jóvenes tiene como modelo ideal ese culto al cuerpo y al dinero fácil se debe a las facilidades que han tenido durante su evolución como personas.

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Es decir, que han vivido muy bien durante años porque sus padres podían permitírselo. Pero es ahora, en plena crisis económica, cuando llega el conflicto. “Han crecido con la sociedad del bienestar social en pleno apogeo”, explica Sánchez. Esta socióloga es de la opinión de que a parte de que en España haya una alta tasa de desempleo juvenil también hay que remarcar el hecho de que existe un grupo de jóvenes que no se van no porque “no se puedan mantener, sino porque no pueden hacerlo al mismo nivel de vida que están acostumbrados”.

Esto es un problema real que existe en la actualidad y con el que tiene que luchar la sociedad actual. No existe una receta mágica que lo solucione, aunque Sánchez cree que es la propia situación la que va a hacer que estos chicos “se den de narices con la realidad”. Pero no todo es negativo. Como bien señala Sánchez, es importante saber que aunque este culto al cuerpo y al dinero fácil sin trabajar duro pueda considerarse la tónica dominante, también existe el polo opuesto. “No todos los jóvenes son iguales.  Si fuese así, no habría estudiantes en la universidad”, concluye.