El deporte y la diabetes no están enemistados

Con el beneplácito del medico y siguiendo una serie de estrictas recomendaciones al pie de la letra, los diabéticos también pueden practicar deporte. Incluso, a nivel profesional. Ahí está el caso del nadador estadounidense Gary Hall Jnr., medallista olímpico. Así que tranquilas, mamás. Si vuestro hijo es diabético, no tiene porque privarse de hacer deporte como el resto de los niños. Eso sí, siempre pasando previamente por la consulta del médico y siguiendo las recomendaciones que este dé en cada caso. Lo que recogemos en este post son solo unos apuntes que no pueden generalizarse a todos los casos de diabetes ni deben excluir la consulta a un profesional.

Se puede hacer deporte sufriendo diabetes

Para quienes no tengan claro qué es exactamente esta dolencia, explicar que se trata de una enfermedad metabólica que provoca que el organismo no sea capaz de sacar la glucosa de la sangre. Hay dos tipos, la I y la II. Con la primera el enfermo depende de la insulina que se inyecta y con la segunda, más común, no tiene porqué.

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Las causas que provocan el Tipo I tienen que ver con factores genéticos, de autoinmunidad y medioambientales y la patología es que el páncreas no produce insulina, que es la encargada de transformar la glucosa en energía. En el Tipo II, que aparece en la edad adulta (no se nace con ella) influyen factores de riesgo como la obesidad, la vejez o los antecedentes familiares. En este caso el problema es una deficiencia en la producción o en el trabajo de la insulina.

Los especialistas explican que no está demostrado que el hacer ejercicio le sirva a los diabéticos de Tipo I para controlar su enfermedad, si bien les ayuda a mermar factores de riesgo como pueden ser problemas cardiovasculares. Por el contrario, el deporte sí ayuda a los Tipo II a controlar la glucemia.
Los riesgos que corre un diabético a la hora de practicar un deporte o hacer cualquier ejercicio físico es que puede sufrir lo que comúnmente se conoce como una bajada o una subida de azúcar. Los términos científicos serían hipoglucemia e hiperglucemia.

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La primera es el problema más habitual al que se enfrentan los diabéticos Tipo I y puede darse mientras hace el esfuerzo o después, incluso horas después de haber parado. Una forma de adelantarse es estar atento a los síntomas. Exceso de sudor, mareos, temblores, debilidad, nerviosismo, dolor de cabeza, hambre, falta de concentración y confusión son señal de que puede haber una bajada de azúcar en el organismo.

El problema opuesto a la hipoglucemia es la hiperglucemia, es decir, el exceso de glucosa. Los síntomas son sed difícil de calmar, necesidad continua de orinar, agotamiento, calambres musculares y visión borrosa.