El ejercicio durante el embarazo, es posible

Sí, es cierto. Durante el embarazo se puede hacer ejercicio físico. Pero cuidado, siempre con el consentimiento de los especialistas y aplicando el sentido común. Lo más importante es hablarlo con el médico o matrona que te esté llevando y no guiarte solo por lo que te contó la vecina del quinto o lo que has leído en una revista o Internet. Cada mujer es distinta y cada embarazo, un mundo.

Mujer embarazada

Aunque son muchos los factores que entran en juego a la hora de decidir si una mujer embarazada puede o no ejercitarse, hay tres que resultan clave. Lo principal es que se trate de un embarazo normal, que no haya ningún tipo de riesgo ni para la salud de la madre ni para el bebé. El segundo sería el mes de gestación en el que se encuentra. No es lo mismo el primer trimestre, en el que hay más riesgo de aborto, que el segundo o el tercero. Quizá sea el segundo el más ‘cómodo’ por decirlo de alguna manera ya que el volumen y el peso adquirido en el tercero dificultan mucho los movimientos.

El tercer aspecto a tener en cuenta es el tipo de ejercicio que se quiere hacer. Quedan descartadas todas aquellas actividades que impliquen riesgo de caída o golpes como pueden ser montar en bici, deportes de contacto o los llamados de riesgo. Sentido común, vamos. Sin embargo, en casos normales los especialistas aconsejan caminar, hacer bicicleta estática (no todos), aeróbic de bajo impacto y sobre todo natación. Algunos tipos de baile y el yoga también se pueden contemplar como una buena opción.

Hacer algún tipo de ejercicio durante el embarazo no solo no es desaconsejable si se hace con moderación y siguiendo las indicaciones médicas (insistimos), sino que puede ser muy beneficioso para combatir algunas de las molestias propias de este estado. Hablamos de problemas como dolores de espalda, retención de líquidos, calambres o para evitar ganar peso de forma descontrolada. Ahora los médicos se empeñan en no dejar que una embarazada engorde más de 10 kilos.

Otros beneficios derivados de hacer algo de ejercicio durante el embarazo pueden ser el hecho de que al estar más cansada físicamente se logre conciliar mejor el sueño en la recta final, cuando suele hacer aparición el insomnio. Y también puede ser positivo a nivel psicológico, el hecho de hacer ejercicio implica cierto grado de satisfacción personal.

Dicho todo esto, volvemos al principio. Lo más importante es consultar con el médico y seguir sus consejos. Así como no fiarse de la información de segunda mano, que muchas veces no solo es errónea sino que se contradice según la fuente de la que proceda.