Lo mejor del mundo

Hoteles de lujo con restaurantes de moda

Four Seasons Hotel de Hong Kong, seis estrellas Michelin. El hotel tiene cinco estrellas, tantas como restaurantes. Además, dos de ellos poseen tres estrellas michelin. Uno, el Caprice, de cocina francesa y dirigido por Vincent Thierry, es un auténtico capricho. El otro, Lung King Heen ("la vista del dragón", por la impresionante panorámica que ofrece de Puerto Victoria), está en manos del chef Chan Yan Tak, el primer cocinero chino en recibir las ansiadas tres estrellas. Pero no es el único hotel que cuenta con una gastronomía de lujo no apta para cualquier bolsillo. ¿Queréis conocerlos?

MGM Grand de Las Vegas, "señores, no va más"

Joël Robuchon, cuyo bistró en Paris se encuentra entre los mejores del mundo, eligió para abrir su primer restaurante en Estados Unidos este hotel-casino. Bien le debió salir la apuesta cuando abrió otro en el mismo hotel, y con el mismo nombre que el de la capital francesa. De está manera, se ha convertido en el hombre con más estrellas Michelin del mundo. Imprescindible su cuscús con caviar, mousse de coliflor y helado de espárrago verde, todas ellas verdaderas delicias. Completa el trío de ases un tercer restaurante de Tom Colicchio's.

Plaza Athénée de París, la revolución tranquila

El único hotel incluido en la lista de los mejores restaurantes del mundo de S. Pellegrino. Incluso la cubertería, la vajilla y la decoración fueron diseñados para maridar con su carta. El chef Alain Ducasse, responsable de nada menos que 24 restaurantes, incluido el mítico Julio Verne de la Torre Eiffel, el Louis XV de Monte Carlo o el de la rural Hostelería de la Abadía de la Celle, en la Provenza, ha protagonizado no solo una revolución en la alta cocina, sino también en su modelo de negocio.

Hôtel de Paris en Monte Carlo, comida de reyes

Un salón estilo Versalles y una bodega con casi medio millón de botellas es el principal valuarte  de su restaurante. Louis XV se sentiría como en su corte en el restaurante que lleva su nombre y que dirige Alain Ducasse. Aunque su efigie ya no aparece en moneda alguna, por 280 euros podría probar un menú degustación que es buena muestra de la última vuelta de tuerca a la cocina mediterránea. Supone, en palabras de Ducasse, un reencuentro con sus esencias.  Por supuesto, cuenta con vistas a este mar y se exige etiqueta.

Trump Hotel Central Park de Nueva York

Ganador en 2009 del premio al mejor restaurante de América por la James Beard Foundation, Jean-Georges Vongerichten no dudó en dar su nombre de pila a este local, modernista y elegante, ni tampoco en asociarlo al apellido de Donald Trump. El multimillonario, conocido por su imperio inmobiliario y sus casinos, se convirtió en estrella de la televisión con el programa 'El aprendiz', en el que hacía de mentor de jóvenes ejecutivos. En lo culinario y con Jean-Georges delante, sin duda él es un aprendiz.

Claridge's de Londres, sabor británico

El chef británico más famoso a ambos lados del Atlántico, el escocés Gordon Ramsay, todavía saca tiempo para trajinar en los fogones entre publicaciones de libros y apariciones en la BBC o en la televisión estadounidense. Incluso protagonizó un cameo en la irreverente serie de dibujos animados South Park. Una lesión le alejó del fútbol y le acercó a la hostelería convirtiéndole en el mejor cocinero de Londres. En Claridge's es ineludible el tradicional Sunday Roast de los domingos, por £30.

Foto Claridge

Marina Bay Sands de Singapur, el sueño de Adelson

Guy Savoy (en la foto) bromea haciendo malabarismos con un guisante. Pero en la cocina, si bien no pierde el sentido del humor, las bromas no entran en sus ollas y sartenes. Sucede que el hotel más caro del mundo (su construcción costó cinco mil millones de euros) no podía prescindir de la alta cocina.

[Relacionado: El hotel-resort de Lego]

En total tiene 14 restaurantes de lujo. Entre ellos, claro, el de Guy Savoy, uno de los más reconocidos chefs franceses. El presidente Sarkozy le otorgó la Legión de Honor por su contribución a la cultura culinaria francesa y no es el único en este hotel con esta distinción. Aquí estaba el Santi, de Santi Santamaría, que murió allí mismo, en Singapur, hace un año.

Mandarín Oriental de Las Vegas, el este y el oeste

Una de las cadenas hoteleras más lujosas del mundo y una de las ciudades más sorprendentes. El Twist, del chef Pierre Gagnaire, cuyo restaurante de París se encuentra entre los mejores del mundo, nos acerca a las estrellas con su decoración, su ubicación en la plata veintitrés y por supuestocon su mezcla de comida francesa y americana, como el solomillo de Kobe de Idaho. Perfecto para cambiar el tapete por el mantel. Aquí ganamos seguro, no como en la ruleta... aunque sean unos kilos de más.  Y si con ganar de peso no alcanza para olvidar las fichas perdidas por los caprichos de la ruleta, puede darse con su pareja otro capricho, aunque deba caminar unos metros y llegar al  Palms Casino Resort de Las Vegas. Este hotel modificó una de sus suites del ático para convertirla en una versión a pequeña escala de la Mansión Playboy. Nada mal sentirse Hugh Hefner al menos por una noche.

Restaurante-hotel Can Fabes, lujo rural

Normalmente un buen hotel necesita un buen restaurante. En este caso es al revés. Uno de los mejores restaurantes del mundo, el antiguo Racó de Can Fabes, acabó invadiendo la casa familiar de los Santamaría para ofrecer alojamiento y spa a los comensales. Desde 1989 está asociado a Relaix&Châteaux. Xavier Pellicer ha tomado el relevo del desaparecido Santi Santamaría. Desde que se clausuró la sevillana Hacienda Benazuza, cuya cocina corría a cargo de Ferran Adrià, es la mejor opción en España.

Hotel Villa d'Este, sabor italiano

A orillas del Lago di Como, al norte de Milán, está esta antigua residencia cardenalicia convertida en hotel de lujo hace más de un siglo. De la calidad de su cocina italiana han dado cuenta personajes de buen comer como Orson Welles o Sinatra. El hotel dispone de unos impresionantes jardines, diseñados también en el siglo XVI, con mesas al aire libre y de un restaurante interior no menos elegante.