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Las grandes marcas seducen a las “fashion victims” chinas

El sector del lujo ha sorteado la crisis gracias a la aparción de mercados emergentes, entre los que destaca China. A nivel mundial hoy ocupa el segundo lugar en consumo de artículos 'premium', tras desbancar a Estados Unidos.

China se ha convertido en un paraíso para las empresas del lujo. Su impulso se debe al desarrollo económico del país y al crecimiento de una clase acomodada que requiere este tipo de artículos. Otorgan mucho valor a las marcas, productos de calidad y la moda aparejada a los productos de élite como reflejo de calidad de vida y alarde de status social. De ahí, el incremento de una demanda que ha llevado al país oriental a desbancar a Estado Unidos y situarse como el segundo mercado internacional, después de Japón. Una posición que en breve podría mejorar. Y es que la Asociación Mundial del Lujo estima que en 2012 China alcanzará el liderazgo mundial en la compra de productos lujosos, con un gasto de 14.000 millones de dólares.

La consultora internacional McKinse también estima que los chinos serán los principales consumidores, pero no este mismo año, sino en 2015. Calcula que para entonces las ventas de productos de lujo en China alcanzarán los 27.000 millones de dólares, acaparando el 20% del mercado mundial.

Implantación
Conscientes de esta realidad, en 2007 las principales marcas del luxury comenzaron a asentarse en China. Louis Vuitton, Versace, Gucci, Cartier, Armani, Hermès, Ralph Lauren o Dior, entre otras, tienen una gran presencia en el país. Algunas superan incluso el número de boutiques aquí frente a las de su país de procedencia. Este es el caso de Cartier con dieciocho tiendas en China, frente a las nueve de Francia.

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No solo las casas de moda han llegado hasta oriente. También las empresas automovilísticas se han hecho un hueco. No en vano, China es el segundo país del mundo en el que más coches de lujo se venden (BMW, Mercedes-Benz, Audi y Volkswagen copan la mayor parte de estas ventas). Marcas que todo el dinero del mundo puede comprar. Y, precisamente, el artículo que los chinos más asocian al lujo es el automóvil. Y son estas marcas las que mayor grado de penetración tienen a través de la Red -principal fuente de consulta del consumidor chino-, según un estudio de la empresa think tank L2. El ranking lo encabezan Audi, Burberry, BMW, Volvo, Cadillac, Land Rover, Mercedes y Porsche.

Aunque sería bueno saber que sucederá cuando los chinos descubran las bicicletas diseñadas por Gucci. Seguramente dará tanta envidia como conducir un Porsche.

Seguidamente, encontramos las marcas de cosmética Estêe Laudery y Benefic Cosmetics. Tras ellas se sitúan las de ropa, joyería y bebidas alcohólicas.

Apasionados del lujo
El consumo del lujo no solo se centra en los principales centros financieros del país, Beijing y Shanghai -que pronto seguramente estarán compitiendo con el luxury tour de Nueva York- , sino que se ha extendido a otras ciudades desarrolladas como Guangzhou, Chengdu y Chongqing. Respecto al perfil de los consumidores, los estudios indican que se trata de un público de entre 25 y 35 años que adquiere principalmente ropa, perfumes y relojes.

Con el fin de captar a estos potenciales consumidores, en los últimos años importantes diseñadores se han inspirado en el mundo oriental para sus trabajos. Así, en 2007 Fendi desfiló en la Gran Muralla China y tres años después Dior lanzó la colección Shanghai.

Los expertos consideran que el futuro del lujo se decidirá en los próximos años en el BRIC, Brasil, Rusia, India y China. De momento, todo parece indicar que China será el caballo ganador.