Pintalabios y chupetes

La hormona que te obliga a ser padre

¿Por qué será que, por regla general, no son los hombres los que proponen empezar una familia? ¿Por qué vemos muchas veces que, tras una separación, ellos parecen tener menos problema por separarse de la vida de sus hijos? Hablo de observaciones generales, no todo el mundo es igual. Y se agradece.

El cocinero Jamie Oliver con su hijo

Se habla demasiado del instinto maternal y casi nada del instinto, o lo que haya, de la paternidad. Aunque los científicos prefieren hablar de "hormonas" que de instinto. Según los resultados de un estudio llevado a cabo por la Universidad de Northwestern (Estados Unidos), es precisamente una hormona la causante de que los hombres desarrollen la apetencia por cuidar a la prole y ejercer de padres.

Mejor dicho, la ausencia de una hormona. Al momento de nacer un hijo los hombres sufren una caída acusada en los niveles de testosterona, por lo cual desciende el deseo sexual y la apetencia de buscar nuevas parejas. Como se puede deducir, no es inmediato ni sucede por un proceso corporal, como en la mujer. El padre no da a luz, pero en el momento de ver a su bebé y estar con él los niveles hormonales bajan.

Eso, dicen, resulta ventajoso en el sentido de que el hombre también se ve sometido a una gran presión al tener un hijo: menor testosterona es menor presión y mayor poder de concentración en las necesidades y el cuidado. Cuanto más tiempo pase el padre con el recién nacido, menor es la cantidad de testosterona producida por el cuerpo y más conforme está en su papel de cuidador.

Es curioso que esto suceda así: la biología se adapta a las necesidades externas, reduciendo una demanda para dejar espacio a otras urgencias. Los doctores dicen que "nuestro estudio muestra que los padres humanos están biológicamente preparados para colaborar con dicho trabajo", el de la crianza, se entiende; y me provoca algo de  risa, como si se necesitara una demostración científica a la capacidad del hombre para ejercer sus tareas como padre. La cooperación en la crianza, nos dicen, está inscrita en su información biológica.

"Las exigencias de cuidar un bebé recién nacido requiere muchos ajustes emocionales, psicológicos y físicos". En esto los científicos tienen toda la razón, pero no hacía falta un estudio (bromeo) para demostrarlo. Todo el que se dedique a cuidar a un recién nacido lo sabe, tanto si lo ha parido como si no. De algunas de las conclusiones del estudio se extrae algo que es, casi, de sentido común: tener un hijo reduce el deseo sexual... No sé si será hormonal, lo que sé es que no te queda tiempo ni energía para pensar en nada más que el bebé...

¿Habéis visto en vuestras parejas un cambio de actitud al tener un hijo? ¿Qué pensáis los padres de esto?