Pintalabios y chupetes

No sin mi comadrona

Algunas de las famosas que se han convertido en madres recientemente, lo han hecho huyendo de los médicos y usando los servicios de una matrona. Hablamos de modelos como Christy Turlington o Gisele Bündchen que decidieron tener a sus hijos con la ayuda de una matrona y lo cuentan orgullosas.

Partera, matrona, comadrona... hasta no hace mucho, esa figura parecía un vestigio del pasado, sin demasiada ciencia, que había sido desplazada por las prácticas sanas y limpias de los hospitales. En todo caso, esto ha sucedido hasta que la medicalización del parto fue más allá de toda lógica.

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Desde luego, tener hijos en según qué hospitales y clínicas puede ser una muy mala experiencia. Todas tenemos anécdotas, propias o de conocidas. Los protocolos médicos que controlan el parto y tratan a la futura madre como una paciente tiene hasta un nombre: "violencia obstétrica".

Y, según cuenta The New York Times en este artículo, la nueva moda es regresar a las matronas. La crítica a la práctica médica ha derivado en otro tipo de empresas centradas en esta figura: exclusivas clínicas con matronas especializadas en acompañar a la parturienta en cada momento del embarazo y el proceso de parir. Por cuyos servicios se pagan bastantes dólares y que incluso se dan el lujo de tener límites de admisión.

Es el caso, por ejemplo, de una clínica llamada Midwifery of Manhattan, donde trabajan 6 matronas a tiempo completo, y que se anuncia con esta sugerente frase: "Nos comprometemos a proporcionar a las mujeres con una atención personalizada, sensible en un ambiente íntimo y confortable".  Dicen que mantienen una "cuota" de 20 niños al mes, para asegurar la calidad del servicio.

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Como sabemos, la matrona está cualificada para seguir cada momento del parto, pero no por ejemplo para practicar una cirugía si se da el caso de que existan complicaciones y se necesite una cesárea. Buena parte de estas profesionales modernas están practicando el parto en casa. Ellas dicen tratar todo el proceso de una manera global, aportando cuidados tanto físicos como emocionales.

No se trata, pues, de mujeres sencillas que atienden a las más humildes. Todo lo contrario. Recurren a ellas no solo las modelos: sus clientes son mujeres profesionales, cosmopolitas, educadas, que piensan que a través de la partera podrán disfrutar verdaderamente de sus embarazos y la experiencia de ser madres. ¿Qué opinas de tener una partera propia como si se tratase de la estilista?