Pintalabios y chupetes

Cuidado con tus métodos para educar a tus hijos

El castigo físico severo en la infancia está relacionado con el desarrollo de desórdenes y enfermedades mentales en la edad adulta, según las conclusiones de un estudio reciente publicado por la American Academy of Pediatrics.

El estudio que ha recogido los datos de 34.000 personas adultas de Norteamérica, ha servido para desmostrar que la mitad de las familias (según se lee en este artículo) 'maltratan' a su hijos para corregir y/o castigar algo mal hecho. Además,  los expertos afirman que la relación entre castigo físico y enfermedad mental se da sin tener en cuenta otros maltratos graves (abuso físico o sexual) y también se puede apreciar en casos en que el castigo fue ocasional.

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Así, los adultos encuestados informaron haber sufrido ese tipo de "castigos" en su infancia (no incluyendo, como decimos, maltratos mayores) y por eso la depresión, la manía, dependencia de drogas o alcohol aparecen en entre un 2 y un 5 por ciento de los casos. Otras enfermedades como paranoia, comportamiento antisocial, dependencia emocional o narcisismo acaecen con una frecuencia de 4 a 7 por ciento.

Uno de los aspectos más llamativos del informe está en los datos sobre "trastornos de personalidad". Los que experimentaron este tipo de castigo fueron un 7,2 por ciento más propensos al trastorno de personalidad esquizotípico, desarrollando comportamientos paranoides, con consecuencias como la pérdida del trabajo o el fracaso en las relaciones. También aparecía  un 5,5 por ciento el diagnóstico de trastorno de personalidad antisocial, un 4,7 las probabilidades de ser diagnosticados con personalidad narcisista y un 4,6 el de tener un diagnóstico de trastorno límite de personalidad.

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La relación entre castigo y enfermedad mental se da, dicen los investigadores, también en contextos en los que la persona no contaba con un historial familiar de desequilibrios o males psiquiátricos: es decir, la causa "genética" quedaba descontada. Estos datos abren una vez más el debate sobre el castigo físico. Con amplias campañas en contra de su uso, al menos un 50 por ciento de las familias lo ha aplicado alguna vez.

Desde la AAP, advierten de que esta investigación nos obliga a reconsiderar el tema del castigo físico, dejando de debatirlo como un asunto privado, relativo a las decisiones que toma cada madre o padre y considerarlo ya un asunto de salud pública. ¿Qué pensáis del castigo físico? ¿Creeís que no tratamos bien a nuestros hijos?