Salud y bienestar

Las pastillas para dormir pueden provocar cáncer e incluso la muerte

Según un estudio que ha publicado el British Medical Journal, los pacientes que necesitan algún tipo de ayuda para poder dormir tienen el doble de riesgo de padecer un cáncer y hasta de morir. Las pastillas para dormir  están ligadas a estos peligros porque hay fármacos que incluyen elementos dañinos para nuestra salud como las benzodiacepinas, los barbituratos y  antihistamínicos sedativos.

El cáncer y la muerte, nuevos peligros asociados a las píldoras para dormir. Foto: Getty

Los medicamentos para dormir  están ligados a estos peligros porque algunos de ellos incluyen elementos dañinos para nuestra salud como las benzodiacepinas, los barbituratos y  antihistamínicos sedativos.

El diario británico estima que entre 320.000 y 507.000 muertes en Estados Unidos podrían estar ligadas a las píldoras para dormir, lo que ha causado bastante conmoción y revuelo. En este sentido, muchos pacientes han estado llamando a su médico para asegurarse de lo que tomaban y otros han preferido dejar el tratamiento.

Cada vez son más americanos que padecen este problema. En el año 2006 se recetaron 47 millones de pastillas pero en la actualidad la cifra se sitúa cerca de los 60 millones según el IMS Heath, empresa de servicios para el cuidado de la salud. Hay que resaltar que los riesgos de estos sedantes hipnóticos pueden desencadenar fuertes reacciones alérgicas en algunos casos, fomentar las depresiones e incrementar los problemas respiratorios. Además, combinados con el consumo de alcohol incrementan el riesgo de sufrir un accidente de coche.

También pueden generar confusion, lo que afecta al juicio y al comportamiento, y pueden estar implicados en las fatales caídas que sufren los ancianos.

Algunos expertos han puesto en tela de juicio los hallazgos del estudio. "Los análisis no prueban que las pastillas para el sueño puedan causar la muerte, solo que habría una correlación entre ambas". Además, han afirmado que muchos pacientes, especialmente los mayores, deberían tener más precaución cuando toman medicamentos para el sueño, inluyendo los hipnóticos no-benzodiacepinas tan populares hoy en día como el Zolpidem, Eszopiclona y el Zaleplon.

"Si alguien viene a mi consulta y mi dice que toma pastillas para dormir, mi táctica es intentar quitárselas", ha aclarado la Dra Nancy A. Collop, presidenta de la Academia Americana de Medicina del Sueño y directora del Emory Sleep Center en Atlanta.

Entonces, si las pastillas pueden causar tantos efectos secundarios, ¿qué se puede hacer contra el insomnio?

1. Dejar de tomarlas inmediatamente puede resultar peligroso y conlleva síndrome de abstinencia y agitación, sin mencionar las noches sin dormir. Los pacientes deben ir retirando la medicación a lo largo de varias semanas, según recomiendan los expertos.

2. Si la falta de sueño es un problema crónico hay que hablar con un psiquiatra. Tenemos que pedirle una evaluación que determine si existe alguna alteración psicológica o un problema médico subyacente que pudiera ser la causa. También es conveniente visitar a un especialista en medicina del sueño.

3. Practicar una "Buena higiene del sueño" ayuda mucho. Se recomienda tener un set de cama adecuado y adoptar una rutina antes de dormir como por ejemplo, leer, darse un baño, tomar un vaso de leche...

4. Hay que evitar echarse la siesta durante el día, ver la televisión o usar el ordenador justo antes de irse a la cama. Tampoco se recomienda hacer ejercicio, fumar, beber, la cafeína y cenar demasiado.

5. Algunos estudios sugieren que la terapia de comportamientos cognitivos puede ser efectiva para combatir el insomnio. Si tu seguro no cubre estas consulta, existen programas online que se han demostrado como efectivos tanto para el insomnio como para la ansiedad.

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Fuente: artículo original publicado en el New York Times.

Las pastillas para dormir o 'hipnóticos' ligados a estos peligros incluyen las benzodiacepinas, como el temazepam; las no-benzodiacepinas, como Ambien (zolpidem), Lunesta (eszopiclone) y Sonata (zaleplon); los barbituratos; y los antihistamínicos sedativos.