Salud y bienestar

Los peligros ocultos de los frutos secos

Es uno de los productos estrella de la Navidad pero según las autoridades sanitarias europeas algunos frutos secos (los de origen tropical) contienen sustancias que podrían ser cancerígenas.

Los mohos crecen de forma especial en los frutos secos conservados en malas condiciones.

Diversos estudios y publicaciones científicas han vinculado la presencia de las aflatoxinas en la dieta con un riesgo de cáncer hepático. En concreto, se encontraron concentraciones de una toxina dos veces más alta de lo permitidas en pistachos, almendras, nueces y cacahuetes.

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Hablamos de las aflatoxinas, que se encuentran en los cacahuetes, pistachos, nueces de Brasil y también en los higos o albaricoques.  Según los expertos, éstas surgen cuando el fruto seco está almacenado en malas condiciones. Además,  favorece el crecimiento de hongos del género Aspergillus, sustancias que han demostrado ser muy nocivas para la salud.

Las aflatoxinas tienen efectos tóxicos inmediatos y también de inmunosupresores, mutagénicos, teratogénicos y carcinogénicos. El principal órgano diana de los efectos tóxicos y carcinogénicos es el hígado, aunque también inducen tumores en el riñón, colon y pulmón.

Por su parte, el Aspergillus fumigatus causa infecciones mortales en pacientes con leucemia y trasplantados, y es un alérgeno muy potente responsable de reacciones asmáticas. Se pueden encontrar en cualquier punto de la cadena alimenticia, desde la siembra y cosecha hasta en la carne y leche que se consume.

El estudio de los hongos como tóxicos se inició en los años 60 tras una intoxicación masiva que provocó la muerte de 100.000 aves en Inglaterra por la ingestión de pienso preparado con harina de maní de Brasil.

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Al parecer, la harina estaba contaminada con Aspergillus flavus, detectándose un metabolito altamente tóxico al que denominaron aflatoxina, que poco tiempo después produjo la muerte a 106 personas de 397 que se intoxicaron.

El hábitat habitual de los hongos es el suelo y por tanto, pueden contaminar a cultivos muy diferentes, como granos y cereales, soja, olivo, nogal, pero también atacan a sus frutos cuando se encuentran almacenados: nueces, pistachos, cacahuetes, avellanas, maíz, trigo, arroz, etc. Sobre todo, si se dan unas condiciones especiales: alta temperatura y alta humedad.

Pero hay otros alimentos susceptibles a la contaminación fúngica y a la producción de aflatoxina como las frutas deshidratadas (higos, albaricoques...), leche y productos lácteos, hierbas, especias, café, cacao, piensos, aceites vegetales y cerveza, entre otros.

Aunque la afirmación de que las aflatoxinas pueden determinar la aparición de cáncer de hígado está apoyada en numerosos estudios, este tipo de intoxicaciones son comunes en países poco desarrollados con clima caluroso y húmedo, como China, India, el Sudeste Asiático y África tropical.

Además del clima, hay otros factores favorables al desarrollo de los Aspergillus y otros hongos:

- Defectos en el almacenaje.
- Falta de controles sobre los alimentos, para detectar la contaminación.
- Falta de higiene personal y del medio.
- Tasa elevada de malnutrición entre la población.
- Existencia entre la población de gran cantidad de hepatitis B.

Pero no hay que alarmarse porque la contaminación por aflatoxinas es más común en el ganado porcino (cerdos), bovino (vacas, terneros) y de corral (pavos, pollos, etc) que en la especie humana.

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Sobre todo, está muy controlada por los organismos sanitarios competentes. De hecho, la Comisión Europea fijó en su día unos valores límite de aflatoxinas en estos productos basándose en el principio ALARA (As Low As Reasonable Possible).  Es decir, ''tan bajo como fuera posible'', y lleva a cabo controles con asiduidad.

No obstante, no viene mal tomar nota de estas recomendaciones:

- Si tenéis frutos secos en casa, conservarlos en sitio fresco y poco húmedo.

- Fíjate en sus componentes y en el país de procedencia.

- En zonas costeras, calurosas y húmedas, no conviene almacenarlos mucho tiempo. Si están 'revenidos', tíralos.

- Prestad especial atención al consumo de niños y mayores, los primeros pueden desarrollar alergias tempranas y los segundos sufrir complicaciones si sufren hepatitis B y/o C.
www.madrimasd.org /Dr. Salvador González del CSIC-Universidad de Valencia / www.botanical-online.com / www.agromeat.com