Salud y bienestar

¿Quiere obtener una baja laboral no merecida?

Cuando estos días oigo hablar, o leo en la prensa, acerca de la
supuesta flexibilidad con que los médicos de Atención Primaria damos la
baja, se me eriza el vello. Mi nombre es Francisco Marín y trabajo como médico de Atención Primaria en la población de El Prat de Llobregat.

Personalmente, no he tenido que darle la baja a ningún trabajador controlador aéreo (de momento). De todas formas, si tuviera que hacerlo, me olvidaría de su sueldo o de su posición social a la hora de la valoración del caso, y únicamente entraría a evaluar el cuadro que me explica. Porque no es otra nuestra función que la de valorar lo que le pasa al paciente y actuar en consecuencia.

Que si la ansiedad es difícil de valorar,
que si se pueden simular los síntomas que genera ésta sobre el cuerpo,
que si no existe un test que no se pueda falsear, o una prueba de
laboratorio que nos permita saber si la persona padece o no un cuadro de
estrés…

En esto estamos de acuerdo. Pero no han de dudar acerca de nuestra honestidad. Sólo ofrecemos la incapacidad laboral a aquellas personas que no pueden ejercer su profesión; sea ésta la de bombero, profesor, o Presidente de la Generalitat de Catalunya. O controlador aéreo, como es el caso.

Aprovecho para dejar constancia de un hecho: los médicos de Atención Primaria no nos sentimos a gusto gestionando las bajas. Se genera una situación incómoda. Muchas personas “nos han colado una baja”,
y hemos sido conscientes de ello a posteriori. ¿Qué puedes hacer
entonces? Ruborizarte, tragarte el orgullo y la indignación que te
produce. E intentar que no vuelva a suceder.

Es por ello que, desde aquí, refrendo completamente lo dicho por Jerónimo Fernández Torrente, vicesecretario de la Organización Médica Colegial, y por la Dra. Paloma Casado, vicepresidenta de la SEMERGEN (Sociedad
Española de Medicina General): "Nuestro margen de maniobra es mínimo.
Alguien te explica unos síntomas en nuestro caso tú actúas en
consecuencia: das el mejor tratamiento posible, y ofreces la baja, si
crees que es pertinente."

¿Que las personas con ansiedad no deberían dedicarse a una labor que requiere tanta “sangre fría”?
¿Que ganan mucho más que cualquiera de nosotros? ¿Que la cosa está 'muy
mala'? Quizás. Pero ninguno de estos
condicionantes debería ser colocado sobre la mesa a la hora de gestionar
una incapacidad laboral transitoria.

¡Bastantes condicionantes
tenemos ya, entre sensaciones, susceptibilidades y temores, como para
añadir otros a la hora de decidir!

¿Y este conflicto en la gestión de las bajas tiene solución? Yo pienso que sí. Lo que pasa es que requiere una reorganización importante del sistema y la contratación de personas dedicadas únicamente a esta labor.

No
demasiadas, pero sí con el tiempo suficiente para poder controlar la
evolución de las personas en situación de incapacidad temporal. Quizás
por aquí debería comenzar nuestro vicepresidente, José Blanco.

Por: Dr. Francisco Marín Atención Primaria. Más artículos de Francisco Marín aquí

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