Salud y bienestar

¿Se puede saber por adelantado quién va a sufrir Alzheimer?

Un artículo publicado por la revista Jano en el pasado mes de julio llegó a nuestras vidas como un haz de luz, ya que revelaba que que los enfermos de Alzheimer poseían altos niveles sanguineos de una proteína llamada clusterina. 

El estudio, realizado por el Instituto de Psiquiatría del King’s College de Londres, y que ha visto la luz en la edición de junio de Archives of General Psychiatry, se dividió en dos etapas.

La primera fase consistió en una investigación preliminar sobre 95 pacientes, en los que se vio la correlación existente entre la presencia de clusterina en la sangre y la atrofia de una región cerebral (el hipocampo), que suele determinar un deterioro rápido de la capacidad cognitiva.

Y en una segunda fase, esta vez con 689 participantes, se intentó saber si, a más niveles de dicha proteína, la enfermedad de Alzheimer era más grave, progresaba más rápidamente, o la atrofia cerebral era mayor, o no.

Los resultados constataron que así era, por lo tanto la clusterina, y sus niveles en plasmáticos, podrían, teóricamente, predecir si una persona va a padecer o no Alzheimer. Y además podrían dar luces sobre la evolución (grado de rapidez) que va a tener la misma.

La enfermedad de Alzheimer está originada por el depósito en determinadas zonas cerebrales, de una proteína denominada amiloide-beta. Pues bien, también se ha visto que los niveles de clusterina en sangre están en relacionados con la cantidad de amiloide-beta que una persona tiene depositada en la masa encefálica.

Y si existe una sustancia así, ¿por qué no la utilizamos para saber si una determinada persona va a padecer o no la enfermedad de Alzheimer? Pues lo cierto es que poco sabemos sobre la utilidad que puede tener la clusterina a la hora de diagnosticar la suceptibilidad, o bien, para encontrar a los pacientes en fases precoces de la enfermedad, cuando los tratamientos podrían ser más eficaces.

Ni siquiera se sabe si es la clusterina la única implicada en este proceso, o bien si se trata de una proteína más “que pasaba por allí”, y que no está relacionada con la evolución de la enfermedad.

¿Y a quién tendríamos que hacerles las pruebas de determinación de clusterina?

Parece claro que, en caso de hacer un estudio de las personas predispuestas, y siempre suponiendo que la clusterina fuese un marcador fiable de la enfermedad, o de la predisposición a padecerla, debería entrar toda la población (igual que hacemos con las vacunas). Sin embargo, esto no es viable económicamente.

Supongamos que fuera viable, y que hacemos ese estudio. ¿Qué hacemos con las personas que presentan niveles más elevados de clusterina? Sabríamos entonces que están más predispuestos a padecer Alzheimer. Pero, ¿de qué nos serviría si, hoy por hoy, si no hay tratamiento para la enfermedad?

Por lo tanto, y de momento, hemos de conformarnos con seguir estudiando a las personas que acuden a los centros de salud, refiriendo pérdidas más o menos ocasionales de memoria, y realizarles los ya conocidos tests de Lobo y de Pfeiffer  para saber si debemos sospechar en ellos esta enfermedad tan cruel. Y a aquellos que ya la padecen, intentar que mejoren funcionalmente lo máximo posible. Porque la prevención, de momento, no es posible. Al menos, a unos pocos años vista.

Por: Dr. Francisco Marín Atención Primaria. Más artículos de Francisco Marín aquí

Más: 

Estudia si no quieres volverte loco


La manzana es eficaz en el tramiento del Alzheimer

Ya puede saber cuántos años vivirá