De Nueva York a Tokio en noventa minutos

Los programas de la NASA presumen de haber aportado gran variedad de utilidades a la vida civil. Entre ellas, la comida liofilizada,  las mantas isotérmicas o avances fundamentales en el equipamiento para bomberos. Ahora mismo se lleva a cabo en una investigación que puede permitir desplazarse de Nueva York a Tokio en tan solo noventa minutos. Calculan que esta hazaña aeronáutica será posible en 2030. Se trata de un efecto colateral del programa de la empresa XCOR Aerospace para promover el turismo espacial.


La corporación californiana trabaja en el proyecto Lynx, una lanzadera espacial reutilizable. Su objetivo final es popularizar el turismo espacial para hacer rentables las investigaciones en este campo. Se trata de vender viajes espaciales de media hora, una meta de la que todavía están lejos.

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La verdadera noticia es que por casualidad -como casi todos los grandes descubrimientos- afirman haber dado con la clave para garantizar viajes aéreos entre Tokio y Nueva York que solamente duren noventa minutos. La carrera por los viajes supersónicos se abandonó en 2030 por los gastos de combustibles del concorde y por el ruido que provocaba cruzar la barrera del sonido.



Andrew Nelson, ejecutivo de XCOR, explicaba así el proceso a la revista Business Insider: "Los cohetes espaciales son la clave para dar el gran salto en la aviación civil. Al principio, la experiencia del pasajero se parecerá más a la de un piloto de combate que a la de viajar en primera clase.

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El premio será una rapidez que la mayoría de las corporaciones y especialistas dábamos ya por imposible".  Los nuevos aparatos despegarían y aterrizarían de modo parecido a un avión normal. Su velocidad alcanzaría el mach 3.5, nada menos de 4.325 kilómetros por hora.