Desmontamos los 10 mitos sexuales que te preocupan

Desmontamos los 10 mitos sexuales que te preocupan

Se dicen tantas cosas sobre las prácticas y fantasías sexuales del género masculino y tan pocas son verdad que desde GQ nos hemos propuesto aclarar 10 mitos que nos traen de cabeza.

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Seguramente has oído eso de que los hombres las prefieren jóvenes, historias sobre fetichismo interracial, la pornografía o la masturbación. Por ello, configuramos una pequeña guía sexual que aclarará muchas ideas y actualizará otras ya arcaicas que han cambiado con el nuevo siglo.

1. Los caballeros no las prefieren jóvenes

Hoy se diría que es, más bien, todo lo contrario. Muchos chicos jóvenes prefieren mujeres maduritas que tengan experiencia, solera y... dinero. Hoy, gracias a los avances de la medicina y la cirugía estética, la vida sexual femenina no termina con la menopausia: Sharon Stone (48 años) sigue siendo una sex symbol, y Sofía Loren (72 años) protagoniza el calendario erótico de Pirelli junto a Naomi Watts, Hilary Swank y otras beldades. Además, aumenta el número de parejas compuestas por madurita y hombre jovencito: Demi Moore y Ashton Kutcher son el ejemplo más célebre.

2. Tener la regla no es la mejor excusa para no ayuntar

Tener lo que algunos llaman el 'inquilino comunista' ya no vale como excusa para no ayuntar. La menstruación, que antes espantaba al machote más aguerrido, es hoy un fetiche más.

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La productora brasileña de porno MFX tiene una serie dedicada a lesbianas en plena menstruación, y a la mayoría de los hombres ya no les asusta el beso rojo ni un coito sangriento. En condiciones normales, la regla no contagia enfermedades raras, ni virus, ni el tifus. Y no sabe mal...

3. El viagra no es cosa de ancianos  

Hoy en día, tanto el viagra como las demás marcas de pastillas contra la disfunción eréctil son usadas en juergas juveniles como estimulante paralelo a la cocaína, el MDMA y otras sustancias excitantes. ¿El objetivo? Colocarse bien y poder pasar las horas muertas copulando sin parar. También se usan en fiestas sexuales, clubes de intercambio y puticlubs.

4. La penetración no ha de ser vaginal 

La revolución sexual y el olvido de la procreación como fin último de una relación heterosexual han propiciado la hegemonía de nuevas costumbres lúbricas. En cabeza está, por supuesto, el sexo oral: la felación y el cunilingus reinan en el país de Eros.

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También están en auge el sexo mamario (vulgarmente conocido como paja cubana), el fetichismo de pies, la penetración de sobaco, el fistfucking y otros inventos.

5. Tu novia no ha de ser de tu misma raza, religión y clase 

La mezcla de razas que nos ha traído el nuevo siglo ha propiciado un aumento en el número de parejas mixtas (españoles y españolas con extranjeros y extranjeras). Por otro lado, tenemos el negocio de los matrimonios de personas sudamericanas que quieren obtener la nacionalidad española por la vía rápida, el sexo entre señoras de la limpieza sudamericanas y sus empleadores, etc. Ver por la calle a un negro con una señora española ya no provoca ni giros de cabeza ni chascarrillos.

6. El sexo anal no duele

No sólo no duele, sino que puede ser muy placentero. Hoy en día, las mujeres tienen más predisposición ante estas prácticas contra natura, no sólo por los avances en materia social y sexológica, sino porque disponen de mil y un artefactos y lubricantes para amoldar y engrasar el esfínter.

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Así las cosas, incluso muchos hombres (heterosexuales) han abierto esa puerta prohibida y, tras un buen beso negro, se dejan penetrar por sus señoras con dildos o con los dedos.

7. No sólo se masturban las ninfómanas 

Las estadísticas mienten. Es obvio que si le preguntas a una chica si se masturba, te dirá que no... y luego irá corriendo a su casa a hacerse un dedo (como se diría vulgarmente). Hoy en día, la mujer ha recuperado su sexualidad, la ha domado, se ha hecho con su clítoris y con su punto G. ¿Cómo no se va a masturbar? Lo que ocurre es que no lo cuenta porque aún se siente culpable, debido a cruces sociales y familiares. En cualquier caso, la mujer no se masturba como el hombre. Ellas pasan del porno y optan por la fantasía, construyendo ensoñaciones romántico-morbosas para acariciarse pensando en Beckham o en su compañero de trabajo. Pero sí: se masturban.

8. El fetichismo no es cosa de raros

Con decir que hasta Ana Rosa es fetichista (de zapatos y pies, según dicen)... Hoy el fetish está a la orden del día, gracias a programas de sexo catódico (como Todos a cien), revistas de divulgación sexual (como 'Sexologies') o especializadas (como 'Fetichismos', 'Legs', 'S/M') o el aumento de temas sexuales en revistas de tendencias como ésta que lees con una sola mano. Con tanta información, ¿quién no tiene hoy en día un par de esposas, unos zapatos con tacón de acero o una máscara de cuero en su mesilla? No veo a nadie que levante la mano, así que pasamos palabra.

9. No está mal visto que una mujer aborde a un hombre o que lleve la voz cantante en materia sexual  

Este falso mito sexual tiene sus raíces en la cultura, la educación y la biología (el macho, activo, conquista y da, mientras que la hembra, pasiva, se deja seducir y recibe). Hoy no hace falta irse a Suecia para que una chica te pida sexo sin conocerte de nada. En el pub de la esquina, a las cuatro de la mañana, ya verás cómo (si no eres el hombre elefante) no pasa mucho tiempo antes de que te suba por la banda una leona.

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En la cama pasa tres cuartos de lo mismo: muchas mujeres prefieren ponerse encima para controlar el orgasmo, llevar ellas el ritmo del mete-saca. Y hasta dominar al hombre, atarlo a la cama, ponerle medias de fulana... y hacer de él un pandero.

10. La pornografía no es un vicio solitario, marginal y sórdido, limitado a cabinas de sex shops, a salas x y a malolientes habitaciones de onanistas 

Es cierto que, muchas veces, la pornografía es un bálsamo para corazones (y penes) solitarios. Pero el mito del gueto porno es tan falso como la idea de que te pueden salir pelos en las palmas de las manos por masturbarte. Hoy por hoy, el cine para adultos es una industria, las estrellas porno son celebrities (incluso escriben columnas en revistas de lujo como ésta) y el pajero (que ahora se llama erotómano) ya no tiene que esconderse: puede ver sus DVD X en casa, con sonido Dolby Digital 5.1, sentado en su sofá de diseño y bien acompañado por su novia o sus amigotes.

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