En nombre del arte

En el nombre del arte, la hija de 19 años de Clint Eastwood cogió un Birkin de Hermès –probablemente, el bolso más icónico de la historia; además del más caro– de cocodrilo rojo, lo descuartizó con una sierra mecánica y le prendió fuego con gasolina..

Francesca Eastwood y Tyler Shields

La inmortalizó su novio, Tyler Shields –artista-fotógrafo-provocador de 30 años– que la eligió como musa en esta misión con un cuestionable leit motiv: “La destrucción es una bella versión de la libertad”. Así sintetizó Shields el proyecto artístico: “Una sierra mecánica de 200 dólares y un bidón de gasolina de 4 dólares Vs. Un Birkin de cocodrilo”. ¿Y cuánto costaba el Birkin? 100.000 dólares..

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En las imágenes que tomó Tyler de Shields de la performance artística se ve a Francesca lanzando un conato de beso hacia el Birkin en llamas. No era la primera vez que esta pareja incandescente prendía fuego a un objeto de lujo. No hace demasiado que hicieron lo mismo con un par de zapatos del venerado Christian Louboutin, aunque según contó Tyler les costó mucho más descuartizarlos de lo que habían pensado.

Francesca Eastwood soplando al bolso Birkin en llamas

Sin paños calientes: esta profanación del lujo en nombre del arte ni ha sido entendida en términos culturales ni sociales. Mientras el Birkin combustiona en llamas, la red arde con comentarios muy subidos de tono en los que se repiten varios patrones de queja.

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1) Se llama a Francesca Eastwood ‘niña de papá’ y se duda colectivamente de que sepa cuánto cuesta ganar dinero para comprar cosas y luego quemarlas, ya cuesten dos dólares o cien mil.

2) Se cuestiona poco amablemente el talento artístico y agitador de Tyler Shields. .

3) Se insulta a los dos sin mesura. .

4) Se cuestiona lo que podrían haber hecho con 100.000 dólares en vez de gastarlos en algo que iban a destruir, en vez de haberles dado un uso más adecuado con los tiempos que corren..

Un dato: casi nadie puede poseer un Birkin de Hermès. No solo por la elevadísima cantidad de dinero que cuesta, sino porque la lista de espera es eterna. Ni siquiera una jequesa puede ir a una tienda de Hermès y comprarlo. Hay que encargarlo y esperar un tiempo no limitado a que esté listo y aprobado. Las horas de trabajo artesanal que se emplean en confeccionar un Birkin –y especialmente si es de cocodrilo rojo– son casi incalculables. El tiempo en que se tarda en cortarlo con una sierra mecánica y hacerlo arder, es mínimo. ¿Se puede justificar esta acción en el nombre del arte, por dos ‘enfants terribles’? Se abre el fuego. .