Se ha hecho un esguince, ¿qué hago?

Cuando un niño se queja de dolor en una articulación, después de haberse caído o dado un golpe, hay que llevarle al médico porque puede tener un esguince. Se trata de un problema que se soluciona con reposo.

Se ha hecho un esguince, ¿qué hago?

Un esguince es una contusión en el ligamento (estructura que sujeta la articulación), que puede incluir desde un leve estiramiento hasta la rotura del mismo.

Se trata de una lesión frecuente en los niños pequeños porque: “La marcha no es estable hasta aproximadamente los 8 años y cuanto menor es el niño, más riesgo hay de que se caiga”, nos explica Nuria Bonsfills, traumatóloga infantil del HM Universitario Montepríncipe (Madrid).

El diagnóstico
Hay tres tipos de esguince: estiramiento o distensión (es la forma más leve), rotura parcial y rotura completa.

Para diagnosticarlo el traumatólogo comprobará si hay inflamación, hematoma o deformidad y buscará el punto máximo de dolor manipulando la zona, para detectar si éste proviene del ligamento o del hueso.

También forzará con suavidad los movimientos de la articulación para observar la tensión de los ligamentos. “Si el dolor se produce específicamente sobre el ligamento o sobre la articulación, hay esguince”, dice la especialista.

Aun así, para descartar la rotura del hueso, pedirá realizar una radiografía. Confirmado el diagnóstico, hay que administrar al niño un antiinflamatorio, ponerle hielo (cubierto por un trapo para que no le queme la piel) e inmovilizarle la zona:

  • Si la rotura es parcial se le inmoviliza con vendaje o férula (media escayola) y si el esguince es en la pierna se prohíbe al niño andar durante dos semanas.
  • Si la rotura es completa se le coloca una férula y se le prohíbe caminar en tres o cuatro semanas. La cirugía no se suele plantear en niños de tan corta edad.
Cuidados en casa
Una vez en casa, el pequeño debe mantener el brazo o la pierna en reposo y en el caso de esta última, ponerla en alto el mayor tiempo posible. Cuando el médico le permita andar, debe intentar hacerlo sin cojear, apoyando bien la pierna lesionada.

Si el esguince ha sido leve, el pediatra puede realizar el control, pero si ha habido rotura hay que volver a la consulta del traumatólogo, tras el tiempo que haya indicado, para que le quite la férula.

¿Pueden quedarle secuelas?
Una de las posibles secuelas del esguince es la tendinitis: “No es grave, pero requiere fisioterapia o rehabilitación y en ocasiones, incluso una nueva inmovilización. Se puede evitar si seguimos a rajatabla las pautas dadas por el médico para el tratamiento del esguince”, advierte la doctora Bonsfills.

También puede ocurrir que el ligamento cicatrice demasiado estirado y no sujete bien la articulación. Esta secuela (es muy poco frecuente) requiere la valoración del médico mediante pruebas de radiodiagnóstico.

¡Qué práctico!
El tratamiento del esguince no termina cuando al niño le retiran el vendaje o la férula.

Después hay que seguir “mimándole” la zona afectada. ¿Cómo? Con baños de contraste (agua fría y templada), moviéndole la articulación suavemente dentro del agua y prohibiéndole realizar actividades físicas bruscas (fútbol, saltos, carreras...), durante al menos mes y medio.

Sí puede hacer natación.

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