Glamping, una forma diferente de acampar

Hubo una época en la cual camping y vacaciones a todo lujo eran términos completamente contrapuestos. Pero eso era hasta que se empezó a hablar de glamping, una de las tendencias de viaje más interesantes de los últimos tiempos. Y es que el perfil de viajero ha cambiado mucho.



Ahora, lo de pasar unos días en contacto con la naturaleza pero sin renunciar a todas las comodidades y lujos es una realidad. Nada de incómodas tiendas montadas en un barrizal donde dos personas caben malamente tumbadas sin apenas ventilación y a ras de suelo. En el glamping no se renuncia a la lona pero sí a las connotaciones negativas. Las tiendas (más parecidas a una jaima que a la clásica de acampada estudiantil) son espaciosas y se construyen en espacios agradables como una playa salvaje, un claro en una selva o a los pies de una cordillera en los Andes.

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En ellas están incorporadas todas las últimas tecnologías (pueden tener hasta WiFi, según el lugar) así como spa, jacuzzi, televisión plana, sábanas del mejor hilo, gastronomía gourmet, personal de servicio... Vamos, todo lo que podríamos tener en un hotel de 5 estrellas gran lujo pero en pleno contacto con la naturaleza.

Además de la tienda deluxe, hay más formas de hacer glamping, muchas de ellas verdaderamente sorprendentes: en iglú, en cabañas en Safaris en África, cabañas en un árbol (esto es sencillamente perfecto), en un tipi indio...  Las opciones son múltiples pero todas tienen algo en común: están en un entorno idílico y ofrecen un sinfín de comodidades.

Esta forma de viajar nació en África hacia 2007, donde los turistas ávidos de aventura acudían en masa pero negándose a renunciar a todo lo que encontrarían dentro de la habitación de un buen hotel. Las revistas de moda de todo el mundo reseñan centros de glamping que son auténticas experiencias de 5 estrellas y que tienen precios completamente desorbitados.



Por ejemplo, pasar unos días en la reserva natural de Clayoquot, en la Columbia Británica (Canadá) puede costar hasta 5,000 dólares por tres noches y por persona. A cambio, tienes jardines ecológicos, fauna y flora intactos, pesca de salmón y cualquier aventura que el huésped pueda imaginar. Eso sí, se puede ir de glamping desde 50 euros la noche.

En España este estilo de viaje ya empieza a ser una realidad. En un país con rincones salvajes aún poco explorados era ley de vida que terminaran por surgir estos alojamientos. Por ejemplo, tenemos los Lanzarote Retreats, unos yurts (un tipo de tienda cilíndrica) ecológicas en plena tierra de los volcanes. En Casa de Laila, en Jaén, podemos vivir una experiencia única rodeado de maravillosa vegetación y con una laguna con cascada donde refrescarse. El alojamiento es en lujosas jaimas.

Infórmate de más lugares de glamping en España y en todo el mundo en http://glampinghub.com y en www.mundoglamping.com y empieza a disfrutar de una nueva manera de disfrutar de la naturaleza cómodamente.