La MBFWM es mucho mas que pasarela

Es cierto que media hora antes de cada desfile la gente revolotea alrededor de las salas donde los grandes nombres muestran sus diseños. Es verdad que, en las colas que se forman, las conversaciones giran entonces en torno a qué habrá preparado ésta vez David Delfín o cuáles serán las propuestas de Juanjo Oliva y Duyos para la primavera-verano del año próximo.

Desfile Davidelfin (Photo by Carlos Alvarez/Getty Images)

Pero hay otra verdad alrededor de la Mercedes Benz Fashion Week y una imagen recurrente. Un street style muy definido: Gente (más jóvenes que mayores, más chicas que chicos, más modernas que clásicas), cámara en mano y con un puñado de revistas bajo el brazo. Público vistiendo sus mejores galas, da igual si son tacones de aguja y vestido de cocktail a las diez de la mañana, paseando entre los stands del Cibelespacio. Fanáticos de la moda y las tendencias ávidos de todo aquello que roce los conceptos cool, fashion, trendy o beauty.
Todo en inglés, claro.

Las marcas presentes en la semana de la moda madrileña lo saben y los agasajan con todo tipo de regalos y servicios. Desde una manicura gratis –como la que ofrece hoy Le Petit Salon en el espacio de Telva– al sorteo de un viaje a las Islas Canarias celebrado por dicha oficina de turismo pasando por el premio de ser considerado el más estiloso entre los expertos de Yo Dona. Este año se llevan los concursos en redes sociales y hay más interés por interactuar con el público. Abundan las publicaciones especializadas –todas reparten ejemplares gratuitos– y las bebidas –con Solán de Cabras y Mahou a la cabeza–. Y todo el mundo contento.

Y tras la recolecta y una buena cosecha, un poquito de shopping. Un toque de alta costura a precios populares. Para eso está pensado el Showroom del Ego. El espacio donde los nuevos talentos muestran sus creaciones y las venden al público esperando que llegue el día D para subirse a la pasarela (este año lo hacen el lunes y el martes). Y un sitio más para gustarse.

Porque en la MBFWM de lo que se trata es de gustarse. De ver y dejarse mirar.