Los cinco cruceros más lujosos

Desde hace un par de décadas, casi todos los cruceros se autodefinen como "gran lujo" y lucen cinco estrellas en su casco. A pesar de todo, los viajeros veteranos saben que hay mucha diferencia entre unos y otros. Por eso el prestigioso blog A Luxury Travel Blog separa el grano de la paja en su selección de las cinco propuestas más cómodas, lujosas y decadentes del mercado. Prepárense para ser tratados como estrellas de Hollywood, futbolistas de élite o jeques del petróleo.

Silversea`s Silver Cloud

Destaca por su servicio de comidas gourmet y unos bares tan cuidados como los mejores de Londres o Nueva York. Dispone de un rincón titulado "Puros y coñacs" que atesora las mejores variedades del mercado. Su bodega no tiene nada que envidiar a la enoteca de un restaurante con estrella Michelín. También ha sido alabada la decoración interior clásica, rebosante de elegancia, con camarotes que rozan la calidad de una suite.

Cruceros Paul Gaugin
La empresa más solicitados de la Polinesia francesa y en general del Pacífico Sur. Prometen la experiencia más relajante del sector. Las actividades van desde el esnórquel a windsurf, entre otros deportes acuáticos. También ofrecen acceso a playas privadas de Motu Mahana y Bora Bora. Toda la decoración está inspirada en la acogedora artesanía de la Polinesia francesa. Inmersión cultural.

Hebridean Princess

Entre sus clientas destaca la Reina de Inglaterra.  ¿Qué más se puede pedir en la escala del lujo? Aquí celebró su ochenta cumpleaños, rodeada de su exquisito círculo de amistades. Lo mejor es que volvió a repetir en 2010. No hay duda de que quedó satisfecha.  Tiene hasta una chimenea típica de las mansione srurales británicas. El barco cuenta con una capacidad para 49 huéspedes y 38 empleados. Casi un trabajador por cliente. Ya se pueden imaginar que el trato es personalizado. Tiene hasta chimenea.


The Carnival Magic

Entre sus extras destacan un teatro, una casa de las chuletas y un completísimo spa. Se dedica sobre todo a circular por el Caribe. La brisa en cubierta es tan balsámica como revitalizante. Orientado al público familiar, impresiona la cantidad de actividades para niños que organizabn. Tiene capacidad para cuatro mil personas, pero te sientes como si te fueras de vacaciones con tus primos a un lujoso resort.


Royal Caribbean’s Oasis of the Seas
Los camarotes se parecen más a lofts cool del Soho neoyorquino que al clásico cubículo de la mayoría de los transatlánticos. Cuenta entre su personal con el prestigioso chef  Michal Schwartz. La mayor extravagancia que se han permitido es encajar un Starbucks en el barco. La cubiert se divide en siete barrios y posee una imitación a escala de Central Park y un embarcadero romántico para hacer manitas.