Melanoma: factores de riesgo

Melanoma: factores de riesgo
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En los países occidentales, el melanoma ha doblado su incidencia en los últimos 50 años. Actualmente, afecta a siete de cada 100.00 personas, lo que corresponde al 10% de los cánceres de piel y al 1% de todos los cánceres.

El melanoma constituye entre el 4 y el 10% de los tipos de cáncer diagnosticados en España. Si se excluyen los cánceres de piel que no son melanoma, el melanoma cutáneo ocupa el undécimo lugar entre los cánceres diagnosticados a las mujeres en España (1.873 casos en España en 2002, el 2,7% de los cánceres) y el decimoquinto en los hombres (1.439 casos en 2002, el 1,4%)

Si bien la mitad de los melanomas afecta sobre todo a personas mayores de 50 años, es uno de los cánceres más frecuentes en los jóvenes (la mediana de edad en el momento del diagnóstico es actualmente de unos 30 años).

En España fallecen más de 700 personas al año a causa de un melanoma. 

Factores de riesgo

  • El sol

La pigmentación de la piel y la exposición al sol constituyen los dos factores de riesgo más importantes y claramente establecidos por estudios epidemiológicos en relación al melanoma. La relación “exposición-efecto” es compleja, puesto que las exposiciones intermitentes pero intensas tienen un efecto más nocivo que una exposición permanente pero progresiva. El melanoma se desarrolla principalmente en personas con la piel clara que se exponen al sol de forma irregular (durante las vacaciones) y sufren eritemas solares (quemaduras).

La relación entre exposición solar y melanoma se modifica a lo largo de la vida. De este modo, la sobreexposición durante la infancia, antes de la pubertad, aumenta el riesgo de desarrollar un melanoma en la edad adulta. La aptitud de broncearse o no y las variaciones en la intensidad de la exposición permiten que algunos estén más o menos protegidos. Por ejemplo, el uso de crema solar por personas con dificultades para broncearse aumenta el riesgo, puesto que les permite prolongar su exposición, porque no se queman. Por último, en el caso de las personas que estén bronceadas, el riesgo puede aumentar con la duración de exposición.

  • Lunares

Los lunares, que suelen aparecer a lo largo de la infancia o adolescencia, son benignos al principio pero pueden transformarse en melanomas. Se recomienda sospechar especialmente de los lunares de aspecto asimétrico porque suelen ser los precursores de melanomas. Así pues, las personas que tienen muchos lunares están más expuestas a padecer un melanoma.

  • Antecedentes familiares y personales

Las personas con antecedentes familiares presentan un riesgo adicional: entre el 8 y el 10% de los melanomas son debidos a una predisposición genética.

Además, los lunares definidos como precursores de melanoma se pueden heredar en el seno de una misma familia. Así pues, una persona que tenga familiares que hayan sufrido este tipo de lunares tiene el 50% de probabilidades de desarrollar el mismo melanoma.

Por último, el hecho de haber tenido un melanoma aumenta el riesgo de tener más a lo largo de la vida. 

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