Oro parece, la crema más cara del mundo es

De cifras hiperbólicas va la cosa. Una crema que cuesta casi 11.000 euros –8.840 libras es su precio original- que viene en un recipiente de diseño –como es lógico y necesario; está hecho de cristal y platino y es obra de Olivier Severe- y en el que cada gramo se queda en unos 210 euros.
La firma Sisheido, su frasco es de platino y cuesta más de 10.000 euros.
La firma Sisheido (la compañía de belleza más importante de Japón) y es el ejemplo perfecto de lo que es el lujo: algo obscenamente caro para la mayoría y, por ende, inalcanzable; y algo deseable y que puede hacerse realidad para una minoría, una élite. El valor por gramo de esta crema es mayor que el del oro y eso, por supuesto, la hace subir enteros de deseo para aquellos que la pueden poseer. Poseer la crema facial más cara del mundo es mucho y, sobre todo, algo muy bonito de comunicar al prójimo.

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Es la forma en la que Sisheido celebra sus tres décadas de excelencia cosmética y es, en realidad, un upgrade de uno de sus productos más exclusivos: la crema antienvejecimiento Cle de Peau Beaute (cuyo precio habitual es de 500 euros, aproximadamente). Llevando el lujo –uno de los pocos sectores de la economía que no se ha resentido con el azote de la crisis– varios pasos más allá, Sisheido ha decidido que solo hará tres envases de esta versión de híper lujo de Cle de Peau Beaute y que la mejor embajadora para su lanzamiento será Amanda Seyfried –una de las actrices con uno de los rostros más especiales del cine actual y con cierta aura nipona–. También ha dejado claro que están seguros de que el momento es ideal para el lanzamiento de esta crema. El mundo se convulsiona, pero no el lujo, que es de por sí de porte hierático e imperturbable.