Padres ausentes, niños con problemas

Un 15 por ciento de los niños españoles sufre trastornos sociales, muchos de ellos asociados a la ausencia de sus progenitores.

Padres ausentes, niños con problemas

Los profesionales de la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria advierten que cerca de un 15 por ciento de los niños españoles presenta trastornos disociales antes de la mayoría de edad. Y lo grave es que estos profesionales asocian ese trastorno a la ausencia de las figuras paternas o a personas más características de la familia.

Sin duda, la estructura social tiene mucha relación con los problemas de los más pequeños. Tienen comportamientos negativos o agresivos.

Si los dos padres trabajan, en el mejor de los casos suelen dejar a los niños pequeños en manos de los abuelos. Es entonces y, en algunas ocasiones, cuando los pequeños pueden llegar a rebelarse con comportamientos negativos o agresivos.

Otra circunstancia que puede afectar al comportamiento de los más jóvenes de la casa es la que se deriva de la separación de los padres. Cuando esto ocurre, uno de los progenitores suele estar ausente, normalmente es el padre el que sale del día a día del niño y esto puede llegar a provocarle algunos trastornos.

Dos trastornos
Los pediatras afirman que cada vez atienden más casos por alteraciones de conducta. Hablan de dos trastornos: el déficit de atención e hiperactividad (TDAH) y el negativista desafiante (TND).

La educación juega un papel fundamental y se debe procurar que el niño asuma responsabilidades y, sobre todo, que sepa que hay normas y límites que no se debe consentir que se sobrepase.

DÉFICIT DE ATENCIÓN E HIPERACTIVIDAD (TDAH): Sus primeras señales llegan en edad preescolar y se hacen evidentes entre los seis y 12 años. Los síntomas son falta de atención, no escuchar, ser olvidadizo, perder cosas y ser muy inquieto.

NEGATIVISTA DESAFIANTE (TND): Es más complejo y no siempre se diferencia de la falta de atención. El niño tiene una actitud retadora y provocadora.

Normas para evitarlos
Ante los trastornos sociales, los pediatras de atención primaria y extrahospitalaria recomiendan, por ejemplo, fraccionar la información, organizar las tareas según su capacidad de realización, establecer horarios y rutinas para ayudar a mejorar la organización y planificación y limitar los estímulos para disminuir las interferencias en el esfuerzo mental. Además, es más eficaz mantener una actitud positiva con el niño y, en vez de castigos, hacer alabanzas.
Con padres separados

  • Cada año se rompen 100.000 parejas. Cuando esto ocurre y no hay una conciencia seria de la educación de los hijos, puede surgir el “síndrome de alienación parental”. Éste es el “lavado de cerebro” que uno de los progenitores somete al niño para que desprecie al otro.
  • Es un maltrato insidioso, que avanza poco a poco a base de adjetivar y criticar la actitud del oponente. Poco a poco, quien aliena, influye en la mente infantil de manera que el progenitor ausente se va desdibujando. Su imagen se convierte en alguien ajeno a quien temer y despreciar.
  • Según los psicólogos, para el niño, esta actitud es peor que si el progenitor hubiera muerto porque, además de la desaparición, surge la idea de que ha sido abandonado. Esto crea problemas de conducta.

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