Zoe Rachel: La estricta estilista de las famosas

Hay un gesto que ya es omnipresente en el proceloso mundo de las ‘celebrities’ que caminan por la calle –especialmente las de Los Ángeles, Nueva York y Londres; por aquí sucede con menor impacto– y es ése en el que el brazo del que cuelga el bolso se levanta con el puño en alto –y sin ninguna connotación política– y se coloca en paralelo con la cara, mientras en la otra mano se sostiene invariablemente un vaso de café para llevar. Las dueñas de este universal gesto suelen, además, ir vestidas de una manera muy concreta: faldas y vestidos vaporosos que flotan al andar y que aportan un encantador aire bohemio y que se acompañan de piezas más ajustadas que dejan claro que la elección de esas prendas sueltas obedecen a una pretensión estética y no a una necesidad de disimular partes conflictivas de su cuerpo. Otras veces se completan con un jersey también un poco más grande lo necesario y las más de las veces con gafas de sol enormes y una melena un tanto desmadejada pero, a la vez, muy cool; o lo que se conoce popularmente como ‘cuidadosamente despeinada’.



Aunque Rachel Zoe  no tiene una formación académica en moda está claro que tiene unas impresionantes cualidades para forjar estilismos atrayentes e inspiradores. Desde hace unos años, el look descrito es casi el uniforme de calle de las famosas que más páginas llenan en las revistas. Atención a la lista de clientes de Rachel Zoe: Lindsay Lohan, Nicole Richie, Keira Knightley, Mischa Barton, Cameron Diaz, Jennifer Garner, Kate Hudson, Kate Beckinsale, Demi Moore, Eva Mendes, Anne Hathaway y Liv Tyler. Su poder y su predicamento es tal que a todas sus seguidoras –famosas y no famosas–  se las conoce como ‘zoettes’ y tienen un libro sagrado que seguir; un manual de estilo titulado ‘Style A To Zoe. The Art of Fashion, Beauty, And Everything Glamour’ en el que desgrana las claves infalibles del estilo más buscado de Hollywood. Eso sí, es sabido que quien se adscribe a los mandamientos de Rachel Zoe tiene que seguirlos al pie de la letra. Rachel es implacable y ciertamente seguidora del clásico ‘para estar bella hay que sufrir’ y eso lo plasma en su web, The Zoe Report . Su mirada es muy reveladora: fija, serena y un punto dura. Estos son algunos de sus preceptos:


-Vestir de blanco nuclear o a todo color. No hay espacio para el negro o para los tonos ‘
poco comprometidos. De esto se deduce otra de sus grandes apuestas: la piel debe tener
un tono perfecto que deslumbre con el blanco o el color.

 -Un sí rotundo al ‘vintage’. Muchas estilistas y expertas en moda dirían que siempre hay que llevar vestidos nuevos y últimas tendencias. Rachel Zoe defiende la búsqueda de verdaderos tesoros de otras épocas para vestir a sus clientas. Keira Knightley, por ejemplo, es una devota de los vestidos-joya antiguos.

-Sí a las pieles; tanto auténticas como sintéticas. Su primera gran compra, cuenta ella, fue un abrigo de visón que encontró con 13 años en una tienda de Nueva York.

-Exceso de accesorios, siempre. Tanto en cantidad, como en tamaño. Maximalismo a tope. No solo en joyas, también en gafas de sol. Nicole Richie es su alumna más aventajada.

-Melena, siempre. Rachel Zoe dice que en el corte de pelo reside el éxito de un look. Y desde ella se declina la belleza: melena larga –se aceptan las mechas–, tono de piel  bronceado, un toque de ‘gloss’ en los labios y ojos ahumados.

La influencia de Rachel Zoe va creciendo con los años. Además de esa biblia para ‘zoettes’ que fue acogida con un fervor total por miles de lectores anónimas que suspiran por conseguir el look que ella propugna, Rachel es protagonista de un ‘reality show’, de “The Rachel Zoe Project” que la muestra en acción y que va por la cuarta temporada y en la última edición de la Semana de la Moda de Nueva York ha presentado su primera colección como diseñadora. En primera fila estuvo Skyler, su bebé. Él suavizó la ira de las ‘zoettes’ anónimas cuando se enteraron de lo que costarían las prendas de su diosa del estilismo. Lo más barato se estimaba en más de 100 dólares, para su desmayo. La mirada de Rachel Zoe se mantuvo imperturbable. Ella es una reina en Hollywood, maneja sus hilos de una manera elegantísima, y lo sabe.